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Equinoterapia: una valiosa oportunidad para la integración

El uso de caballos permite un mejor desarrollo en las habilidades motoras y mentales de los menores, entregándoles mayor autonomía para su desarrollo.

Por: Mauro Álvarez | 13 de Mayo 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

La equinoterapia es considerada una terapia integral que va en directo beneficio para el desarrollo cognitivo, físico y emocional  para niños, y adolescentes con capacidades diferentes y/o reducidas. Se trata de  una herramienta muy útil que ayuda a mejorar la calidad de vida tanto para niños y adolescentes con necesidades especiales, como para sus propios padres, ya que busca reforzar la autonomía para que se puedan desenvolver de mejor manera en su entorno.

La terapia con caballos no es nueva es más, se remonta a la Grecia antigua y se ocupaba como método para prevenir y curar dolencias,  tanto corporales como mentales.

Actualmente, se practica en un lugar especializado, con profesionales que, además de tener una base ecuestre, deben tener conocimientos en fisioterapia, psicología y pedagogía diferencial, y varía de acuerdo a la capacidad motora e intelectual de cada paciente.

En Concepción, hace 4 años, existe la Fundación Equinoterapia Kawell Chile, conformado por un grupo multidisciplinario de jóvenes profesionales de las áreas de educación y salud, con especialidad en el desarrollo de terapias asistidas por caballos, entregando una terapia integral. Actualmente, atienden 15 niños en situación de discapacidad.

“Nuestro trabajo partió en Chaimavida, pero quisimos armar nuestro propio proyecto. Luego de mucha insistencia nos convertimos en una equinoterapia adjunta del Club Ecuestre Marina del Sol, quienes nos prestan las instalaciones y se encargan de entregarles a los caballos sus vacunas y de mantenerlos en buenas condiciones”, comenta  su fundadora, Oriana Campusano.

Trabajo integral

Su labor se desempeña en la utilización del caballo como principal ayudante en cada una de las actividades, facilitando la transferencia de la información entregada en cada sesión,  a la vida diaria de cada paciente, que dependiendo de sus necesidades se va evaluando las áreas que necesitan ser reforzadas, ofreciendo de este modo:  Sesiones individuales; Coaching de liderazgo y manejo del estrés para niños con hiperactividad; Refuerzo de hábitos y trabajo en equipo, entre otras.

“Tenemos terapias distintas para cada niño y se adaptan de acuerdo a las necesidades de cada uno de ellos, enfocándonos a las autonomía e independencia de cada uno de los chiquillos. Manejar la frustración y la resistencia a la fatiga del trabajo, pero trabajando de manera transversal a los objetivos que cada niño necesita reforzar”, explica .

Campusano explica que si bien las terapias son individuales, también han desarrollado proyectos grupales, aunque nunca de más de cuatro niños por sesión. “La idea es que sea efectiva en cada uno de los casos y de apoyo directo”, precisa.  A su juicio, ello les da la posibilidad de ampliar las prestaciones y optar a atender a más niños con distintas capacidades, ayudando de esta manera a los asistentes a crear emociones, conocimientos y  patrones de conducta, a través de la interacción con los caballos.

¿Niños problema?

“Se tiende a pensar que los menores con capacidades diferentes son niños problema,  y esto no es así, a los niños hay que crearles la necesidad para que ellos puedan desarrollar la habilidad, ya que ellos no poseen esta inteligencia cristalizada, en la cual ellos puedan obtener la información de un libro, pero si la pueden obtener de manera empírica, probando, obteniendo el conocimiento y no olvidándose de lo aprendido”, indica el Equinoterapeuta, Gonzalo Gatica.

Con respecto a su trabajo directo con niños el profesional destacó que, “el trabajar con niños es espectacular, la equinoterapia es fundamental para el desarrollo de cada uno de los niños con los cuales trabajamos, ya que los caballos no discriminan y se adaptan a cada una de sus necesidades, lo que se traduce en,  muy buenos resultados en su desarrollo psicomotor”, enfatizó.

Con el propósito de crear una rutina y lograr un mejor desarrollo personal, Luciano (11) llegó hace seis años a Equinoterapia Kawell Chile. Cada sábado participa de las sesiones de trabajo  que duran en promedio alrededor de una hora, o un poco más dependiendo del entusiasmo del paciente, explican.

Y es su propia madre, Marta Inostroza, la más entusiasta con los avances logrados: “Luciano ha evolucionado bastante, gracias a las terapias que aquí recibe. En autonomía es notable su avance, si bien por su realidad (síndrome de down y hiperactividad) necesita el apoyo de todos en las sesiones, no dejaría de traerlo. Creo que todo sacrificio es necesario por el bienestar de un hijo”.

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