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Premio Nacional de Arquitectura 2016, Edward Rojas: “Me encantaría que recuperen el Mercado Central, pero con una mirada renovada”

Por: Ximena Valenzuela | 05 de Octubre 2017
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Calificó la intervención realizada al Hotel Ritz como un despropósito. Afirmó que para evitar errores arquitectónicos debe existir conciencia patrimonial.

Cuando hablamos de una arquitectura contemporánea para Chiloé y el sur del país, que se basa en el reconocimiento de las estructuras preexistentes, la tradición e identidad de cada lugar, sin lugar a dudas, se está hablando de Edward Rojas, premio nacional de Arquitectura 2016.

El profesional, quien además es académico y artista visual, dictará mañana en la Sala Andes, a las 11.00 horas, una charla sobre su trabajo buscando acercar su mirada a los arquitectos a nivel local. “Muchas veces que he venido a mostrar nuestra obra y reflexión en Chiloé, esta ha tenido gran acogida y valoración por parte de los colegas y académicos de las distintas  Escuelas de Arquitectura de la ciudad”.

Edward Rojas

De hecho, fue en la capital penquista donde, según dijo, sus colegas le hicieron ver que su labor era sustentable porque se basaba en la arquitectura pre-existente del lugar, y en la forma cultural de hacerla, experiencia que es replicable a otras realidades. Su labor es considerada emblemática, motivo por el que el Colegio de Arquitectos presentó su nombre para el premio que recibió.

Rojas afirmó que recibir el premio nacional de Arquitectura, siendo tan pro del rescate de las identidades locales en medio de un mundo globalizado y de alta tecnología,  significa un gran honor, un enorme compromiso y el desafío permanente de buscar y descubrir en cada territorio  los elementos arquitectónicos y  culturales que le son  propios. Signos que ratifican su identidad y la expresan creativamente, tanto en la dimensión rural como urbana, que distingue a las comunidades, en  un mundo globalizado que propone una mono-cultura hipercomunicada, y un modo de vida impuesto por el  modelo económico neoliberal.

Dicho trabajo, que será explicado en detalle durante su charla, busca precisamente mostrar “cómo la  arquitectura  pre-existente  de un lugar puede ser el sustento de arquitectura contemporánea de un lugar, donde la  arquitectura no es un objeto arquitectónico si no una obra indisolublemente ligada a un lugar (…) Me centraré en la  labor y la obra que hemos realizado,  que está directamente relacionada  con  los elementos centrales  de la arquitectura de Chiloé: palafitos y las iglesias patrimoniales,  pilares e iconos de la arquitectura chilota que  a fines de los 70’ corrieron el riesgo de desaparecer. Tanto en lo que significó su defensa, como su puesta en valor y  su contemporización”.

 

– ¿Cómo se puede explicar el concepto de habitar desde lo sustentable, reinterpretando la arquitectura regional, pero a la vez con una arquitectura contemporánea?

Lo explico con un ejemplo,  a los adultos mayores del barrio de palafitos de Castro les queda lejos y les cuesta ir la Iglesia San Francisco de la ciudad, consiguieron un terreno y están pidiendo su concesión marítima para construir una capilla palafito donde albergar la imagen de la virgen de Lourdes que cuidan hace 40  años.  Mientras tanto, celebran misas en las casas, algún almacén o en la calle cuando son muchos y el día está  bonito. Con el arquitecto y  padre franciscano Fray Julio Campos, hicimos el proyecto, se formó un comité, que mediante mingas, beneficios y solicitudes,  está juntando recursos.

– Lo que van recaudando lo invierten de inmediato, para que se vea avance y la comunidad se motive, ya están los poyos  puestos, ahora corresponde colocar diagonales y envigados, de una obra construida desde la dimensión cultural de su habitantes. La obra  recoge la tipología del volumen tradicional con su torre fachada, y una nave que la reinterpreta de manera contemporánea, acomodándose a los tres metros de frente de un terreno que se ensancha, y que se monta sobre pilotes lo que le permite que a ella acudan los feligreses por tierra y mar, al igual como las procesiones. La obra será velatorio, salón de reunión, sala de exposiciones, actividades que a los habitantes del barrio y a los adultos mayores, le permitirán habitarla de manera sustentable, siendo esta una obra única que sintetiza los dos iconos más relevantes de Chiloé, como son las iglesias y los palafitos.

 

Buenas ideas a imitar

– ¿Cree que la arquitectura del Gran Concepción, en general, está camino a lograr promover un rescate de las culturas locales, como usted lo plantea, o más bien se está alejando?

– Es un anhelo que el urbanismo y la arquitectura del Gran Concepción logre un  equilibrio entre la tradición y la modernidad, que le permitan alcanzar un desarrollo  sin perder la identidad junto con proteger su patrimonio. Cuestión que es muy compleja, sobre todo, cuando es el ‘Mercado Feroz’ el que regula este desarrollo.  El que ha impuesto modos de vida y centros comerciales que han destruido el paisaje cultural de ciudades como Castro y San Antonio y casi todo el patrimonio de la avenida Alemania de Temuco.

– La Región ha sufrido grandes pérdidas arquitectónicas, tanto producto de los sismos como de las intervenciones realizadas, por ejemplo, el  Hotel Ritz que fue convertido en una gran muralla. ¿Cómo impulsaría  una política de protección del patrimonio arquitectónico en la zona?

– Como bien tituló un diario local (refiriéndose al Hotel Ritz) “es una masacre arquitectónica en el corazón de la ciudad”, un despropósito. El mercado decidió que iba a ser una tienda de Retail,  lo que no se entiende  es cómo los  inversionistas, los arquitectos de la tienda y las autoridades, en pleno siglo 21, con toda la conciencia patrimonial que se tiene,  hayan perpetrado tamaño error.

-Tuvieron una gran oportunidad de realizar una intervención fina y delicada, de una obra arquitectónica histórica y emblemática, que es parte de la memoria colectiva de la ciudad, pero que no contaba con protección patrimonial en la Ordenanza Municipal ni del Consejo de Monumentos Nacionales, cuestión que no justifica la pésima intervención. Una propiedad puede ser privada pero el patrimonio es de todos, al igual  que lo es el paisaje, y por lo mismo es un deber de todos el cuidarlo y ponerlo en valor, donde es clave la educación, además de desarrollar entre los privados y el estado un plan integrado de conservación y desarrollo  del patrimonio, que no es otra cosa que la preservación y el desarrollo de la identidad de la ciudad y de los habitantes.

– Desde el punto de vista del patrimonio, cuál sería el mejor uso -independiente de sus dueños- que se podría dar al extinto mercado de Concepción.

Sin dudas, la  moderna estructura de losa nervada de  hormigón armado es magnífica y además es lo único que queda en pie del Monumento Nacional.  Sin ser habitante de la ciudad, opinando desde afuera, me encantaría verlo recuperar su condición de mercado central, pero con una mirada renovada.

-En 2016 conocí el Mercado Agrícola de Montevideo,  edificio de inicios del siglo 20, que fue recuperado de manera contemporánea con materiales modernos y antiguos. Es una gran cúpula de acero, que cuenta con buenos y modernos baños y cocinerías populares y gourmet. Tanto el edificio como los productos, el acto de vender y comprar están dignificados al igual que el espacio público como encuentro ciudadano.

– Uno de los grandes patrimonios de la zona es la Fábrica de Textiles Bellavista, a su juicio, ¿cuál sería el mejor uso, de manera de acercar su historia a la comunidad?

– No conozco el edificio, su localización ni quien es su propietario  como para atreverme a proponer un destino específico para la obra, lo que si me alegra es que un grupo de vecinos logró que se declarara Monumento Nacional  el 2016 y, por lo mismo, ya no se puede demoler y menos intervenir sin la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, lo que involucra que esta pieza trascendental de la historia, el patrimonio y la identidad de Concepción se conserve y desarrolle. Por lo que podemos ver en las fotos, los  antiguos edificios son perfectamente reciclables y pueden acoger proyectos y programas educacionales, culturales o productivos los que seguro aportaran a un desarrollo sustentable que mantenga viva la historia de la fábrica en la comunidad y sea un orgullo de sus habitantes.

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