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Ciencia y Sociedad

Explorarán uso de ecología química para enfrentar plagas emergentes en huertos orgánicos de arándanos

Por: Equipo Digital 15 de Mayo 2026
Fotografía: Cedida | INIA Quilamapu

Investigadores del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu y directivos de Agrícola Cato se reunieron para explorar colaboraciones en el control de plagas que generan daños de interés comercial en frutales, como el burrito (Aegorhinus spp.) y el chinche pardo de los frutales (Leptoglossus chilensis).

El encuentro desarrollado en dependencias de la empresa exportadora de arándanos, en las cercanías de Chillán, estuvo liderada por el gerente agrícola Michael Medina quien, junto a la analista agrícola Paula Espinoza, recibió al investigador encargado del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu, Ricardo Ceballos y a la investigadora Natalí Fernández.

El comportamiento de los insectos en la Ecología Química

El investigador encargado detalló que esta disciplina científica estudia el comportamiento instintivo de los insectos y los compuestos químicos involucrados en procesos como la alimentación, reproducción y orientación, para luego utilizar ese conocimiento como herramienta de control. “La ecología química no introduce moléculas ajenas ni altera más allá del efecto específico que se pretende”. Agregó que el trabajo de investigación consiste en descubrir los mecanismos que ya existen en la naturaleza y utilizarlos de manera compatible con el medio ambiente.

Insectos nativos en huertos comerciales

Uno de los focos principales de investigadores del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu se ha concentrado en el estudio de Leptoglossus chilensis, insecto nativo que ha sido considerado cuarentenario por mercados de destino, como Estados Unidos y Europa, debido a su sola presencia en fruta de exportación. En los últimos años, el insecto, conocido popularmente como chinche pardo, comenzó a afectar los frutos de avellano europeo, provocando daños significativos (manchas y alteraciones organolépticas) que impiden su comercialización.

El investigador agregó que el cambio climático y la expansión de la agricultura intensiva hacia nuevas zonas productivas han acelerado la aparición de plagas nativas, fenómeno que obliga a generar un conocimiento local. “Las especies nativas no son estudiadas en otras latitudes; somos nosotros quienes debemos investigarlas”, enfatizó.

La reunión permitió establecer un primer acercamiento para futuras colaboraciones entre el mundo científico y productivo, en un contexto donde la búsqueda de herramientas sustentables para el manejo de plagas se ha transformado en una necesidad estratégica para la fruticultura nacional.

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