Más allá de la reconstrucción material, las catástrofes dejan impactos profundos y persistentes en la salud mental de las personas y comunidades afectadas.
Así lo explicó Hugo Ávalos, psicólogo educativo y educacional, quien profundizó en las principales herramientas psicológicas para enfrentar los efectos emocionales posteriores a emergencias como los incendios forestales.
El especialista señaló que los desastres no solo amenazan la vida y la integridad física, sino que también interrumpen redes de apoyo, servicios básicos y dinámicas sociales, generando consecuencias en la salud mental a mediano y largo plazo.
En este contexto, destacó el modelo japonés Kokoro no Care, o “cuidado del corazón”, centrado en el acompañamiento psicosocial y la recuperación emocional.
Ávalos explicó que, tras una catástrofe, las personas pueden experimentar tres tipos principales de reacciones:
Asimismo, recalcó que Chile, debido a su geografía y características, está expuesto de manera permanente a desastres naturales y eventos provocados por la acción humana, por lo que la preparación, la información y la construcción de una cultura de resiliencia resultan fundamentales.
En ese sentido, subrayó la importancia de contar con planes familiares y comunitarios, así como de fortalecer las redes de apoyo locales.
Entre las etapas clave para el cuidado psicosocial posterior a una emergencia, el experto destacó: