Carta al director

¿Qué fue del regionalismo?

Por: Diario Concepción | 20 de Julio 2017

Señor Director:

Con la creación de la nueva región de Ñuble, la cual ya es una realidad, nos debería llevar a repensar como enfrentar la situación de los provincianismos periféricos, en su escalada creacionista con sus respectivas regiones.

Recurramos a la historia, tanto como Concepción y Coquimbo lucharon contra el centralismo de Santiago en los albores de la conformación del estado nación, ejemplo de ellos son las recordadas campañas de los generales Freire y De la Cruz Prieto para frenar el proyecto centralista, el cual finalmente se impuso en el país, dicho proyecto conservó las estructuras administrativas del antiguo régimen borbón como son las intendencias, las cuales no hacían más que centralizar el poder de la metrópoli en la capitanía general y posteriormente el de la capital con las regiones, acabando así con cualquier expectativa federal o regionalista.

Es verdad que el orden territorial que rige el Chile actual se estableció en los años setenta durante el terror de Pinochet para entregarle a Chile una nueva institucionalidad, pero también existieron tentativas democráticas, como fue durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva, su plan contemplaba la creación de seis grandes macro regiones, que aprovecharan las ventajas comparativas de cada macrozona, todo ello impulsado por el auge desarrollista que se vivía en el continente de la mano del economista argentino Raúl Prébisch.

Finalmente el plan del Presidente nunca vio la luz y la historia es conocida, la estructura administrativa se impuso y fue consagrada durante el periodo de la república concertacionista, incluso ampliando el número de regiones de trece a quince, es por ello que no debe sorprendernos el hecho de la creación de la nueva región.

La creación de nuevas regiones no es la respuesta ulterior que acabará con el problema del ordenamiento territorial administrativo del país, es más fortalece el centralismo y el unitarismo salvaje, otras tentativas del provincianismo periférico también han manifestado sus intenciones de ser regiones, como son Limari-Choapa, Aconcagua, Maule Sur. De concretarse estas iniciativas tendríamos un territorio atomizado y sin fuerza ante el poder central, para establecer demandas legítimas.

El reto que tienen que enfrentar las regiones debe ser la descentralización real ante el poder central proponiendo nuevas alternativas administrativas, que contemplen grados reales de autonomía para la toma de decisiones y no aplaudir la lógica del “café para todos”, lo que se traduce en la creación de verdaderos frankenstein territoriales.

Las cartas están lanzadas, la región del BÍo BÍo ha sufrido diferentes embates a lo largo de su historia, pero siempre ha tenido la capacidad de levantarse en escenarios adversos, ya lo decía el General Carrera en su diario militar esgrimiendo la baja sumisión de esta zona ante los requerimientos santiaguinos, es por ello que hoy más que nunca necesitamos, mejores regiones, regiones más empoderadas, regiones con voz ante el corsé institucional que se nos ha impuesto desde otras latitudes de nuestra patria.

Nicolás Retamal

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