La iniciativa se está diseñando y debería estar lista a fin de año. Contará con pavimentación, paisajismo, mobiliario urbano, aceras más amplias e iluminación para aumentar la seguridad del sector, entre otras.
El juego es una invitación a reflexionar acerca de las especies nativas que están en peligro como la ranita de Darwin, el pingüino del Humboldt o el flamenco chileno. Se disfruta a partir de los 8 años y entre 2 a 5 jugadores.
Hay que recordar lo que ocurrió con Plaza España, la cual, durante la década de los noventa era un espacio que reinaba en el turismo nocturno penquista, pero que, con el paso de los años, está como la vemos hoy.