Los bioensayos de ingestión realizados evidencian la presencia del contaminante en todos los segmentos de su intestino, lo que sugiere que no son capaces de distinguir un alimento de un microplástico.
La reciente iniciativa se erige como un avance en la gestión y manejo sostenible de los ecosistemas. Este se suma a otros ejemplos en la intercomuna, como el Parque Humedal Los Batros.