La reelección de Ortiz, aunque holgada -el demócrata cristiano se impuso por 13 puntos sobre el UDI Cristián van Rysselberghe- estuvo marcada por una baja en ocho puntos y medio respecto de su primera elección en 2012.
Desde 1990 que la comuna era administrada, primero por la Concertación y luego por la Nueva Mayoría, y desde 1966 que un candidato de la oposición no se imponía en una elección.
Lo estrecho de las votaciones hicieron que ni Miguel Rivera ni Gabriel Torres reconocieran el triunfo de la concejal que renunció al PPD.