El trabajo entre la comunidad y emprendedores ha hecho posible que llegue ayuda donde a veces el aparato estatal no puede llegar en medio de la pandemia.
Reorganización, suspensión de la relación laboral, pactos de reducción de jornada, todos mecanismos que han aparecido como fórmulas para salvar empresas.
Bajas ventas y la necesidad de aumentar ingresos las motivaron a reconvertirse. La primera produce en escudos faciales plásticos cerca de \$ 60 mil diarios y la segunda fabrica mascarillas en tres capas, dos de trevira y una de TNT a dos por \$1.500 y una por \$800.