Voladuras de techos, caídas de árboles, inundaciones de viviendas, alertas de evacuación por desbordes de ríos fueron parte del balance de las autoridades del paso de un nuevo sistema frontal en el Biobío.
Ráfagas que superaron los 97 km/h provocaron una masiva caída de objetos en altura y adheridos al suelo. La interrogante es ¿quién y cómo se fiscalizan?