Voladuras de techos, caídas de árboles, inundaciones de viviendas, alertas de evacuación por desbordes de ríos fueron parte del balance de las autoridades del paso de un nuevo sistema frontal en el Biobío.
Ráfagas que superaron los 97 km/h provocaron una masiva caída de objetos en altura y adheridos al suelo. La interrogante es ¿quién y cómo se fiscalizan?
Esta situación se arrastra desde las abundantes precipitaciones que ocurrieron en la primera quincena de junio y que dejaron remociones en masa en varios sectores. Los municipios requieren conocer el estado de los terrenos para tomar importantes decisiones administrativas.