El juego es una invitación a reflexionar acerca de las especies nativas que están en peligro como la ranita de Darwin, el pingüino del Humboldt o el flamenco chileno. Se disfruta a partir de los 8 años y entre 2 a 5 jugadores.
Tras revertirse el rechazo inicial, los residentes de este sector de Talcahuano denuncian falta de accesos y exigen medidas antes de iniciar las obras.