Se trata de una iniciativa que contempla la conservación de un espacio natural colindante a tres vertientes de agua dulce, las que durante décadas han sido protegidas por los vecinos.
Anaís Burgos ha tenido el respaldo de su familia, desde pequeña, para la ejecución del violín. Esto comenzó como un sueño, que luego materializó con perseverancia y sistematicidad.