En tiempos de la posverdad la lectura se reduce a una credulidad fácil que se alimenta de lo que confirma a un “yo”, pero desconfía de las fuentes tradicionales.
La vida de la corporación cultural local no ha estado exenta de problemas económicos. Sin embargo, ha sorteado con éxito las dificultades y se ha mantenido firme en el apoyo de las propuestas de los creadores locales.