Al igual que en el proceso constituyente, la sala de clases y la comunidad escolar se verán beneficiadas con una mejor convivencia si somos capaces de reconocer que, a medida que crecemos, nos vamos convirtiendo en prisioneros de nuestros prejuicios.
La profundización del trabajo coordinado, de inteligencia y de intercambio de información, que ya se hace con bastante fluidez, sigue siendo la clave porque de ahí van surgiendo las diversas líneas de trabajo y las nuevas formas para poder enfrentar la complejidad de este tipo de delitos.