Aunque debió pagar por ello un alto costo personal, en términos afectivos y económicos, jamás se arrepentió y siguió pensando en Chile hasta el final. Por eso y por tantas otras razones, merece ser recordado como el Padre de la Patria.
El debate político parece no dar cuenta y evidenciar cierta displicencia y desaprensión de la envergadura de la crisis, la presión inflacionaria y el estrés fiscal al que hemos sometido nuestra economía
Una amplia mayoría de la Convención entiende que la legitimidad del proceso no reside tanto en la reforma constitucional que habilitó el proceso, sino más bien en la fuerza que le dio origen, o si se quiere, en las fuentes materiales del mismo.