La garantía efectiva de los derechos esenciales y del principio de igualdad nos permitirían avanzar hacia una justa y pacífica convivencia en un Estado social y democrático de derechos.
Para los especialistas en patrimonio es importante generar un proceso de diálogo entre las comunidades, los expertos y las autoridades, que finalmente permita que el patrimonio se enriquezca y se amplíe en sus concepciones.
Necesitamos una Constitución que establezca bases institucionales para desconcentrar el poder en Chile. Una forma de materialización de esto es recrear las estructuras regionales, sus organizaciones administrativas y su sostenimiento económico; es decir, atreverse a pensarnos como país organizándonos de otra manera.
La imagen de futuro que buscamos alcanzar para Chile en la redacción de esta nueva Constitución deberá considerar un Estado solidario, respetuoso de la diversidad humana, garante de derechos, descentralizado territorialmente, democrático y con espacios de participación vinculante, plurinacional e intercultural.