El aumento en los costos de producción están ejerciendo presión sobre las empresas lesionando la capacidad productiva y empobreciendo a las familias sobre todo a las de los quintiles más bajos.
La Convención Constitucional representa una oportunidad para recuperar el tiempo perdido. Es urgente el generar las garantías constitucionales que permitan incorporar la perspectiva bioética en la formulación de leyes y políticas públicas.
La reciente pandemia ha acrecentado aún más las brechas de género sobre las que se había avanzado las últimas décadas, afectando los salarios, la inserción de la mujer al trabajo, el peso de los roles de cuidado y el lento avance en la corresponsabilidad.