Política

Desempleo femenino en Biobío llega al 11,3%: congresistas proponen incentivos y capacitación

La falta de experiencia sigue siendo la principal barrera para las jóvenes que buscan trabajo.

Por: Bruno Rozas Hinayado 14 de Julio 2026
Fotografía: Carolina Echagüe.

Ingresar al mercado laboral se ha transformado en uno de los mayores desafíos para las mujeres jóvenes del país.

Las nacidas entre 2002 y 2008, que hoy tienen entre 18 y 24 años, registran la tasa de desempleo más alta entre las mujeres en Chile, con casi una de cada tres sin trabajo, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), una realidad que también tiene eco en la Región del Biobío, donde la falta de experiencia laboral continúa siendo una de las principales barreras para acceder a un empleo formal.

Ese escenario es el que vive Rocío Vejar Quiero, trabajadora social de 24 años, titulada este año y residente de Concepción, quien asegura que la principal dificultad para quienes recién egresan es que el mercado exige experiencia que simplemente no han tenido la posibilidad de adquirir.

“La mayor dificultad para encontrar trabajo actualmente es la falta de experiencia laboral de quienes egresamos recientemente. Instancias como las prácticas profesionales no son consideradas una experiencia laboral y la mayoría de los empleos buscan personas que cuenten desde 1 a 2 años, que es la opción que más se ve, hasta 5 años de experiencia”, afirmó.

La profesional sostuvo que esta situación termina generando un círculo difícil de romper, ya que sin una primera oportunidad resulta imposible acumular la experiencia que exigen las empresas.

“Si nadie da la oportunidad de poder ingresar al mundo laboral claramente no puedes adquirir la experiencia y eso dificulta mucho más la oportunidad de inserción laboral. Conozco gente que lleva dos años sin conseguir empleo”, comentó.

Valentina Muñoz, de 23 años, manicurista independiente de Concepción, comentó que “empecé haciendo uñas porque no encontraba trabajo en lo que estudié. Ha sido una forma de generar ingresos, pero me gustaría tener un empleo estable con contrato y proyección. Muchas veces una emprende por necesidad más que por elección“.

Carolina Echagüe.

Los números del desempleo

Desde el Gobierno, la seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, Camila Álvarez, explicó que la tasa de desocupación femenina regional alcanzó el 11,3% durante el último trimestre móvil, cifra que representa un aumento interanual de 0,8 puntos porcentuales.

Sin embargo, precisó que este incremento responde, principalmente, al crecimiento de la participación femenina en el mercado laboral.
La autoridad indicó que la fuerza laboral de las mujeres llegó al 48,2%, con un aumento de 0,5% respecto del año anterior, mientras que la participación masculina no registró variaciones.

Asimismo, destacó que la ocupación femenina mostró un crecimiento de 0,1%, en contraste con la caída de 0,5% observada entre los hombres.

Álvarez sostuvo que estos resultados también responden a cambios impulsados desde el mundo privado, donde cada vez más empresas adoptan políticas orientadas a reducir las brechas de género y promover mejores prácticas laborales.

Añadió que iniciativas como el proyecto de Sala Cuna Universal permitirían ampliar las oportunidades laborales para las mujeres y que, en el caso de los jóvenes, resulta fundamental fortalecer la formación técnica, aumentar las prácticas profesionales e impulsar desde la educación media especializaciones que mejoren la empleabilidad.

Mirada de los parlamentarios del Biobío

Frente a este panorama, parlamentarios de distintos sectores coincidieron en que es necesario reforzar las políticas públicas para facilitar el ingreso de las mujeres jóvenes al mercado laboral, aunque plantearon distintos énfasis sobre cómo abordar el problema.

La diputada Francesca Muñoz valoró las medidas impulsadas por el Ejecutivo para incentivar la contratación femenina, destacando el subsidio que cubre hasta el 60% del ingreso mínimo durante cuatro meses.

También son importantes los avances en la tramitación del proyecto de ley de sala cuna universal“, afirmó. A ello sumó la necesidad de fortalecer la capacitación, promover competencias vinculadas a nuevas tecnologías, avanzar hacia empleos formales e incorporar mecanismos de flexibilidad laboral que favorezcan la inserción y permanencia de las mujeres.

Desde la UDI, la diputada Flor Weisse sostuvo que la educación técnico-profesional debe convertirse en un puente efectivo hacia el empleo. Planteó que el desafío pasa por generar oportunidades para quienes buscan su primer trabajo, impulsar procesos de reconversión laboral y evitar que la falta de experiencia continúe siendo un requisito excluyente.

La parlamentaria agregó que en las provincias de Biobío y Arauco existe un importante potencial para avanzar mediante una mayor articulación entre centros de formación técnica, empresas y el Estado, promoviendo programas de formación dual, prácticas profesionales e incentivos a la contratación.

Por su parte, el diputado Patricio Briones planteó que el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo debe implementar un plan nacional enfocado en las necesidades reales de la economía, con especial atención en jóvenes y mujeres, particularmente aquellas que son jefas de hogar.

Además, propuso que BancoEstado y Corfo habiliten líneas de financiamiento más ágiles para apoyar nuevos emprendimientos, acompañadas de asesoría comercial, financiera y legal que permita convertir al Estado en un actor activo de la recuperación económica.

El diputado Álvaro Ortiz calificó el desempleo juvenil como una situación crítica para el Biobío y aseguró que la denominada “paradoja de la experiencia” constituye una barrera injusta para quienes buscan insertarse laboralmente.

En ese contexto, señaló que impulsará reformas para que las prácticas profesionales sean reconocidas legalmente como experiencia y para fortalecer la certificación de institutos profesionales y centros de formación técnica.

Asimismo, enfatizó que las soluciones deben surgir desde las regiones y no depender exclusivamente del nivel central. Entre sus propuestas mencionó fortalecer el presupuesto de las Oficinas Municipales de Información Laboral (OMIL), ampliar los subsidios para la contratación femenina, orientar las capacitaciones del Sence a las necesidades productivas locales y promover medidas que permitan compatibilizar estudios, trabajo y labores de cuidado.

En tanto, la diputada Joanna Pérez sostuvo que las mujeres siguen enfrentando múltiples brechas para acceder y desarrollarse en el mercado laboral.

A su juicio, es necesario fortalecer los instrumentos que apoyan tanto el emprendimiento como la formalización de negocios liderados por mujeres, además de crear nuevos incentivos para la contratación femenina, especialmente entre las jóvenes que enfrentan la falta de experiencia.

La parlamentaria añadió que también existen sectores específicos, como la pesca artesanal, donde aún queda trabajo por hacer para conectar a las mujeres con instrumentos de financiamiento y apoyo estatal.

En esa línea, sostuvo que visibilizar los distintos espacios productivos donde ellas ya participan y diseñar políticas específicas para cada realidad constituye una tarea pendiente para avanzar hacia una inserción laboral más equitativa y descentralizada en la Región del Biobío.

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