Política

Álvaro Ortiz Vera: “Hoy sentimos que la ciudad nos pertenece”

En el marco del 468 aniversario de Concepción, el edil destacó los beneficios de invertir en áreas como el deporte y la cultura, contribuyendo al sentido de pertenencia y la valoración de los espacios públicos. Además, se refirió a algunos temas sensibles como el Puente Bicentenario, el caso Aurora de Chile, su lucha contra el comercio ambulante y el aumento de migrantes en la ciudad.

Por: Diario Concepción | 05 de Octubre 2018
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Cuando Álvaro Ortiz asumió su primer período a cargo de la Municipalidad de Concepción se preocupó de escuchar diversas voces a la hora de elaborar una estrategia de desarrollo para la comuna, fijando ejes como la cultura, el deporte, la impronta académica, el turismo y la prestación de servicios. La reelección por amplia mayoría no hizo más que reafirmar y fortalecer esos lineamientos; y hoy, en la mitad de su segundo mandato, presenta con orgullo y hasta cierta emoción los distintos logros y avances en las respectivas áreas.

“Siento que estos 468 años nos pillan en un muy buen pie. Es una ciudad que se ha ido modernizando y que ha sido capaz de recuperar sus espacios públicos. En los últimos cuatro años hemos tenido una inversión pública considerable donde cada uno de los ejes de gestión han sido abordados con diversos proyectos y de manera participativa”, comentó la autoridad, quien anunció un nuevo sello para la ciudad. “Concepción ciudad inclusiva”, lo cual se ha expresado tanto en la infraestructura como en talleres, encuentros y trabajo con instituciones.

Comenzando con el deporte. No hay duda que el nuevo Estadio Ester Roa quedará entre los hitos de su gestión.

Es emblemático, pero no sólo para el fútbol. Se ha abierto al atletismo y otras disciplinas. En sus salas, que antes eran bodegas, ahora se practica karate, judo, boxeo, gimnasia o halterofilia, por nombrar algunas.

Pero también están las más de 100 plazas de ejercicios que hemos construido en diferentes barrios, o la recuperación y construcción de multicanchas. También hemos apoyado disciplinas como calistenia, karate, tiro al arco, escuelas de tenis, gimnasia rítmica y artística y basquetbol. Se necesitaba una fuerte inversión estatal en infraestructura, y hoy vemos que está dando frutos.

Varias encuestas dicen que los penquistas se identifican con la vida universitaria, lo cual es otro de los sellos de su gestión.

Hay un trabajo con todas las universidades de la ciudad, las que participaron en la creación del Plan de Desarrollo Comunal en conjunto con la ciudadanía. Han sido parte de proyectos educativos y de salud. El ser ciudad universitaria permite que todo el talento que allí se genera sea aprovechado por la comunidad.

Además, hace poco pasó a ser parte del directorio de la UdeC. ¿Que importancia tiene aquel hecho para usted en lo personal?

Es un orgullo haber sido electo como director de la Universidad de Concepción. Se suma al orgullo de ser hijo y ex alumno. Votaron socios académicos y no académicos, y dicen que soy el director más joven que ha llegado ahí, lo cual es un llamado a aportar desde la juventud. También es un honor porque la ciudad de Concepción no sería la misma sin la UdeC, no te la imaginas sin el arco, sin el foro, sin el campus. De hecho, aquella casa de estudios nació de una iniciativa ciudadana con reuniones en la municipalidad. Así que existe un vínculo histórico entre ambas.

Coincide con el anuncio del proyecto del Parque Científico y Tecnológico, que pondrá en valor el conocimiento que se genera en la zona.

Permitirá que el talento que tenemos en la ciudad no vea como única opción irse a Santiago o salir del país. Además es un llamado a que las empresas inviertan. En el fondo sería un Silicon Valley pero acorde a las características de la Región. Nosotros estaremos a cargo de todos los permisos, las autorizaciones respectivas y los planos reguladores para instaurar el Parque, pero también tendremos mucha colaboración mutua. El proyecto tiene todo nuestro apoyo y esperamos la pronta resolución de la Contraloría, la que ya cuenta con los antecedentes enviados por el Gobierno Regional.

La inversión en Cultura ha sido bastante notoria. ¿Cómo se evalúan los beneficios de poner énfasis en esa área?

Partir por decir que creamos la Asesoría Cultural durante esta gestión. Hemos inyectado recursos y le hemos dado un valor especial al quehacer artístico; pues antes eso no era un tema. Antes la gestión se basaba en algunos centro culturales o las direcciones de extensión. Ahora es el municipio el que se une a ellos para implementar iniciativas, a lo cual se suma todo el aporte del nuevo Teatro Regional.

Hemos procurado la activación de nuestro punto de cultura, así como el Centro de Creación C3. Potenciamos el centro artístico cultural, y además existe una labor encomiable en la Corporación Semco, la cual hoy aborda ese ámbito a través de la Biblioteca, la Galería de la Historia y diversos espacios de valor patrimonial.

Los resultados de estas inversiones saltan a la vista. El desarrollo de una comuna no se mide sólo en términos de metros cúbicos de cemento; las personas también necesitan alimentar el espíritu y el alma. Acá están ocurriendo cosas entretenidas. Hay un crecimiento urbanístico, y también está la inquietud de cómo le damos contenido a esa infraestructura, o como nos proyectamos al futuro. Por ejemplo acá determinamos que los fuegos artificiales se lanzarán un 1 de enero, porque ese día se declaró la independencia del país en nuestra plaza. Eso habla de un sentido de pertenencia.

No se puede desconocer que hay tareas pendientes. Un ejemplo son las obras del puente Bicentenario.

Esperamos que ello se concrete pronto. Nosotros hemos tenido un alto nivel de participación; sin embargo, en ese caso se ha dado una “política de los hechos consumados”. En el 2010 se empieza a construir sin considerar a los vecinos de Aurora de Chile, pues pensaron que una vez que tuvieran el puente encima se iban a ir igual, y eso no fue así. El crecimiento tiene que ir con la dignidad del ciudadano, y que cada proyecto tenga como objetivo una mejor calidad de vida para todos.

Hubo un trabajo de alternativas de vivienda que fue de muchísimo diálogo, de mucha tensión. Había rabia contenida y odiosidad entre los mismos vecinos, lo cual termina por atrasar todo. Afortunadamente los ánimos han bajado, pues muchos han comprendido que es mejor tener una casa propia, con los títulos de propiedad en sus manos; y sin un puente que pasa por encima. Tendrán una mejor calidad de vida, con una buena ubicación y la cercanía del Parque Bicentenario, entre muchas otras ventajas.

¿Cual es su opinión sobre el aumento de migrantes que se ha dado en el último tiempo?

Creo que es una realidad para la cual Chile lamentablemente no estaba preparado. Tenemos una Ley Migratoria viejísima y alejada de la realidad, donde se pensaba que lo que veías en otros países no iba a suceder acá. En el municipio tenemos una Oficina de Derechos Humanos a cargo de Cecilia Soto, donde uno de los trabajos fuertes tiene que ver con los migrantes.

Empezamos a trabajar con ellos de una forma casi artesanal a través del Cesfam Tucapel hace dos años, en especial con haitianos. Hicimos acompañamientos, les dimos charlas, hubo controles médicos. Hoy hay más de 200 haitianos en ese Cesfam.

Tenemos que estar preparados para recibirlos bien. Cerca de un 90% de ellos han tenido que salir obligados de sus países de origen, y debemos recordar qué acá tuvimos a miles de chilenos que alguna vez tuvieron que irse por temas políticos.

El tema migratorio siempre ha existido en Chile, con colonos de distintas partes de Europa; pero el trato es distinto cuando son personas de color, y eso es algo lamentable. Cuando planteamos una fuerte inversión en Cultura también apuntamos a ello, a conocernos, a aprender unos de otros, y a terminar con los prejuicios.

Ha sido reconocido por el comercio por su lucha contra los ambulantes, incluyendo distintos operativos y exigencias para una mejor ley. Pero parece un cuento de nunca acabar.

Ha sido un tema muy desgastante, pero no vamos a tirar la toalla. No estamos defendiendo a las grandes cadenas, sino a aquellos muchos pequeños y medianos comerciantes que se extienden por todo el circuito de galerías del centro y que ven que estas verdaderas mafias le generan una competencia injusta e ilegal. Esa es una lucha que nunca claudicaremos; pero para ello necesitamos colaboración del Gobierno, de Carabineros, de la PDI, de Impuestos Internos y de toda la ciudadanía.

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