Política

Salida del convenio nuclear: ¿El peor acuerdo de la historia, o la peor decisión de la presidencia de Trump?

Trump lo hizo otra vez, puso a Estados Unidos en el centro de la atención mundial a través de una decisión que solo conseguirá perjudicar a su país. Además, la ya delicada situación en Medio Oriente se vuelve aún más crítica. Pero el cambio en la jerarquía de los aliados estadounidenses no determinará el futuro de Irán, sino que el ascenso de China.

Por: Diario Concepción | 13 de Mayo 2018
Fotografía: Archivo.

Constanza Fernández Danceanu
Abogada y Analista Internacional

Los cambios al orden mundial suelen ser imperceptibles. No hay un momento específico en el que podemos determinar cuándo una superpotencia pasa a serlo o deja de serlo. Excepto en el caso de una guerra, las hegemonías mutan lentamente.

Pero esta semana la Canciller alemana, Angela Merkel, hizo una declaración por la cual podemos juzgar que estamos viviendo una época de cambios. “Europa ya no puede contar con Estados Unidos para protegerse”. El principio de seguridad colectiva en que se basa la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN–, por el cual un ataque contra uno de los Estados se considera un ataque contra todos, quedó obsoleto, dejando así al organismo con una herida mortal, cambiando de paso el orden post segunda guerra mundial, con el que vivimos incluso durante la guerra fría.

Europa aprende a golpes. Incluso luego de las visitas de Estado que Merkel y el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizaron a Washington, y a pesar de la excelente relación que Macron mostró tener con su homólogo estadounidense, Donald Trump, es claro que para este las prioridades no están en el viejo continente. Los aliados predilectos de EE.UU. están en Medio Oriente. Arabia Saudita e Israel son más importantes que Reino Unido, Alemania o Francia.

El Acuerdo con Irán

Esta demostración de lealtades ocurrió ya que esta semana Trump anunció que su país se retiraría del Acuerdo Nuclear con Irán. El pacto –denominado JCPOA por sus siglas en inglés– fue un histórico compromiso suscrito en 2015 por el P5+1 (Reino Unido, Francia, Alemania, China, la Federación Rusa y Estados Unidos) y la República Islámica de Irán, por el cual esta se comprometía a limitar su programa nuclear (reduciendo sus reservas de uranio y sus mecanismos para enriquecerlo, además de abstenerse de desarrollar y hacer investigación para el desarrollo de material nuclear) a cambio del cese de las sanciones contra su industria petrolífera, bancaria y comercial.

En el discurso en que explica su salida el pacto, Trump señala que Irán “es el líder en el patrocinio del terror. Exporta peligrosos misiles, alimenta conflictos en Medio Oriente y apoya a grupos terroristas”. Indica que el acuerdo “fue tan mal negociado” que Irán tendrá armas nucleares incluso si cumple con lo comprometido. Hasta llega a decir que tiene pruebas para demostrar que Irán ha mentido, basándose en declaraciones (sin fundamentos probados hasta ahora) realizadas por el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Recalcó que “Estados Unidos no hace promesas vacías”, dejando entrever que lo que le interesa es mostrar lealtad a sus aliados en Oriente Medio, sin prestar mayor importancia a sus aliados europeos.

Anunció que las sanciones económicas contra Irán serán reimpuestas, amenazó con consecuencias si continúan desarrollando armas nucleares, e incluso se refirió a la necesidad de un cambio en el régimen.

Pero la Agencia Internacional de la Energía Atómica, organismo a cargo de que la energía nuclear se utilice para fines de paz, salud y prosperidad, ha verificado en más de una decena de ocasiones el cumplimiento del Acuerdo Nuclear por parte de Irán. Se hace imposible así no comparar este escenario con las mentiras con las que Bush justificó la invasión de Irak en 2003. Y las consecuencias de aquella decisión son hoy evidentes.

Es por ello que el ex Presidente Barack Obama volvió a la arena pública para referirse en duros términos al camino emprendido por su sucesor. “Pocos asuntos importan tanto para la seguridad de EE.UU. como el eventual esparcimiento de las armas nucleares, o una eventual aún más destructiva guerra en Medio Oriente. La decisión de Trump es un grave error” señaló.

La realidad supera al discurso

El problema real, tanto para Estados Unidos como para sus aliados de Medio Oriente, no son las armas nucleares, sino que la legitimación del régimen iraní. La realización de que Irán es un actor internacional con la misma validez que cualquier otro para abrirse a la economía mundial significa que podrá financiar sus incursiones en Siria e Irak, y por tanto, potenciar sus intereses en la Región.

Pero con la ruptura del acuerdo Trump no aliena a Irán, sino que aleja a su país de la comunidad internacional, convirtiendo a EE.UU en un actor no confiable, ya que literalmente el único firmante que no lo ha cumplido con el pacto es el país del norte.

El Líder Supremo iraní, el Ayatolá Ali Khamenei, dijo “Sr. Trump, le dijo en el nombre de los iraníes: ha cometido un error”. Y agrega “lo dije muchas veces desde el primer día, no confíen en Estados Unidos”. El Parlamento de Irán también respondió de forma simbólica, con la quema de una bandera estadounidense y de una copia del acuerdo mientras cantaban “muerte a Estado Unidos”.

Nos muestra Irán que vivimos hoy en un mundo en que su palabra vale más que la de EE.UU. El interés de Trump está en recolectar votos. En mostrar que cumple con sus promesas de campaña. Incluso si esto significa ir en contra de lo que sus votantes quieren, solo para no reconocer su error. En una encuesta de CNN, el 63% de los estadounidenses señaló estar en contra de retirarse del acuerdo. Incluso dentro de las personas que declaran apoyar a Tump, un 47% se opone al abandono del pacto.

Pero Trump quiere ser el héroe. Quiere el mismo trato que consiguió Obama, pero con su firma. Quiere protagonizar un momento histórico que se vivió en 2015, cuando él estaba lejos de la vida política. En relación a esto las caricaturizaciones no se hicieron esperar. Hubo quienes señalaron que si pudiera, Trump reviviría a Osama bin Laden para ser él quien de la orden de ejecutarlo. Y, tristemente, creo que esta sátira describe perfectamente la realidad.

China toma el lugar de Estado Unidos

Veíamos hace unas semanas cómo EE.UU. robaba protagonismo en la Cumbre de las Dos Coreas. Escogió olvidar que fue Corea del Sur quien consiguió que el Líder Supremo norcoreano, Kim Jong-un, saliera de su bunker. Y también decidió olvidar que será China quien determinará la paz en la península corana. El 90% del comercio de Corea del Norte es con el gigante asiático. Kim se reunió con el Presidente chino, Xi Jinping, antes de la reunión acordada con Trump para el próximo 12 de junio en Singapur. El mensaje es claro, las relaciones con China son prioritarias. Nada se decidirá en Corea sin el visto bueno de China, sin importar lo que diga (o tuitee) Trump.

Lo mismo sucederá con el acuerdo de Irán. China señaló que serán ellos quienes salvaguardarán el pacto. En efecto, Irán probablemente mantendrá el compromiso con los demás signatarios. Al respecto el vocero del Parlamento iraní, Ali Larijani, indicó que “si Europa y países importantes como Rusia y China llenan el vacío, tal vez habrá una forma de continuarlo”. Primordial leer que ni Estados Unidos ni Europa son parte de los “países importantes”. Continúa Larijani señalando que si el pacto no sobreviviera “haremos que Estados Unidos entre en razón con nuestras acciones nucleares”.

El único perjudicado con el retiro de EE.UU. será EE.UU. “América primero” se convertirá en “solo América”, ya que –poco a poco– el país del norte quedará aislado del mundo, en el cual se fortalecerán otras potencias que lo desplazarán. Bienvenidos sean todos a la era de China como única hegemonía.

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