País

La energía del futuro no puede construirse con los errores del pasado

Por: Diario Concepción 11 de Junio 2026
Fotografía: Cedida

Ana Araneda
Doctora en Ciencias Ambientales

La región del Biobío siegue siendo una de las regiones más importantes del sistema energético nacional. Históricamente ha concentrado una de las mayores capacidades de generación eléctrica del país y registra unos de los mayores consumos de energía debido a su fuerte actividad industrial.

Durante enero 2026, la región del Biobío generó 895 GWh de electricidad, aportando aproximadamente el 12% de la generación eléctrica nacional.

La matriz regional continúa dependiendo fuertemente de la hidroelectricidad, que representó cerca del 65% de la energía generada en la región durante enero 2026.

Sin embargo, la generación regional ha mostrado una disminución importante. En enero de 2026 cayó 14,9% respecto del mismo mes del año anterior, principalmente por la menor generación hidráulica asociada a condiciones hídricas menos favorables.

Según cifras difundidas a inicios de 2026, el aporte del Biobío a la generación nacional habría pasado desde aproximadamente 18,6% a 8,9% en algunos periodos comparables, reflejando cambios profundos en la matriz energética nacional y el desplazamiento de nuevos proyectos hacia otras regiones.

La ley de reconstrucción y activación económica busca impulsar la inversión mediante más de 40 medidas orientadas a acelerar el crecimiento económico, generar empleo y simplificar proceso de autorización para proyectos de inversión.

La pregunta es como reconstruimos la competitividad energética del Biobío sin reconstruir también los conflictos ambientales del pasado, la competitividad energética no puede medirse únicamente por la cantidad de megawatts instalados, sino también por la capacidad de compatibilizar desarrollo, ordenamiento territorial y sostenibilidad.

Existe la percepción de que todo proyecto renovable es automáticamente sustentable. Sin embargo, los proyectos eólicos, solares, líneas de transmisión o sistemas de almacenamiento también generan impactos que deben evaluarse adecuadamente.

La diferencia está en cómo se planifican y gestionan esos impactos y a su vez contar con la rapidez administrativa siendo una virtud, siempre y cuando no implique reducir los estándares que protegen e4l patrimonio natural y la confianza ciudadana.

Por que el desafío no es sólo reconstruir la competitividad energética de la región, es hacerlo sin reconstruir los conflictos ambientales que durante años han tensionado la relación entre desarrollo y territorio. Ese es el verdadero desafío de avanzar sin retroceder.

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