Opinión

El deber de hacerse responsables y estar presente

Las comunidades no vuelven a creer en las instituciones por un discurso en redes sociales, creen porque ven al delegado, al seremi, al director de servicio, al ministro en el barro, con lluvia; escuchando.

Por: Diario Concepción 05 de Noviembre 2026
Fotografía: Cedida

En Arauco aprendimos hace mucho tiempo a distinguir entre quien viene de visita y quien se queda. El Estado, durante años, muchas veces fue visita. Llegaba para la emergencia, para la foto, para el anuncio, y luego se iba. Esa forma de hacer las cosas nos dejó una herida profunda: la desconfianza.

Asumir como Delegado Presidencial Provincial de Arauco no es un cargo administrativo más. Es asumir una responsabilidad histórica con un territorio que es hermoso y complejo a la vez, que ha sufrido con temporales, con remociones en masa como la de Villa El Mirador, con incendios que nos han golpeado durísimo, pero también con el abandono y la falta de respuestas oportunas.

Asumir la delegación de Arauco a pesar de las críticas que algunos hicieron en el comienzo, es demostrar con hechos y no palabras, el amor que debemos ponerle a lo que hacemos, con trabajo incansable y estar ahí cuando se necesita de la presencia.

Por eso he querido poner en el centro de nuestra gestión dos palabras que parecen simples, pero que son exigentes: hacerse responsables y estar presente.
Hacerse responsables no es solo buscar culpables en el pasado, aunque los haya, Es entender que hoy, desde el lugar que nos toca, somos nosotros quienes debemos responder. Cuando 152 familias deben evacuar su casa por riesgo de derrumbe, no sirve solo decir “esto viene de antes”. Sirve principalmente estar ahí, coordinar con el municipio, con Serviu, con Senapred, con Carabineros, asegurar que nadie quede atrás y que la solución habitacional llegue. Cuando se quema una escuela, como nos pasó con el CEIA de Arauco, la responsabilidad es reubicar a esos estudiantes en días, no en meses.

Responsabilidad es también decir la verdad, aunque sea incómoda. No prometer lo que no podemos cumplir y cumplir sin prometer lo que sí podemos hacer.
Y estar presente. Estar presente es mucho más que estar físicamente en la provincia, que por cierto, es lo mínimo. Es estar en Cañete, en Lebu, en Contulmo, en Tirúa, en Los Álamos, en Curanilahue y en Arauco, no solo para el desfile o el aniversario. Es estar en la reunión con las personas mayores que quieren ser escuchadas, en la junta de vecinos que lleva años esperando un alcantarillado, en el camino cortado por la lluvia.

Como profesor de Educación Física, con años trabajando en el Sename y en el sistema penitenciario en el Biobío, aprendí que la presencia cambia conductas. Un joven no cambia porque le mandemos una carta desde Santiago, cambia porque hay un adulto que está ahí, todos los días, que lo mira a los ojos y le dice “yo creo en ti, pero también te exijo”. Con el Estado pasa lo mismo. Las comunidades no vuelven a creer en las instituciones por un discurso en redes sociales, creen porque ven al delegado, al seremi, al director de servicio, al ministro en el barro, con lluvia, escuchando.

En un territorio como el nuestro, donde conviven distintas visiones del mundo, donde hay dolor y también mucha esperanza, la presencia del Estado debe ser garantía de imparcialidad y de servicio. No estamos aquí para representar a un sector, estamos aquí para que la ley se cumpla, para que el Estado de Derecho llegue a todos los rincones y para que cada persona, sea cual sea su origen o su apellido, sienta que tiene los mismos derechos y los mismos deberes.

El gobierno del Presidente José Antonio Kast nos ha pedido eso: menos escritorio y más territorio. Orden, trabajo y presencia. Eso es lo que estamos intentando hacer desde el 11 de marzo en la Delegación Provincial de Arauco.

El deber de hacerse responsables y estar presente no es una frase bonita para una columna. Es un compromiso diario. Es llegar temprano, irse tarde, contestar el teléfono cuando hay emergencia a las tres de la mañana y, sobre todo, no esconderse cuando las cosas se ponen difíciles.

Arauco no necesita salvadores, necesita servidores públicos que hagan bien su trabajo. Ese es mi compromiso y el de todo el equipo de la Delegación que por cierto se han empapado de este trabajo de demostrar con hechos y no con palabras.

Pedro Marileo Lavín
Delegado Presidencial Provincial de Arauco

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