Opinión

Aflojar el hilo del volantín

Por: En el Tintero | 14 de Agosto 2019

Era de suponer que llegaría, como fatalmente pasa, la hora de la verdad. En este caso, la prueba de factibilidad de la real delegación de funciones desde el gobierno central y sus organismos asociados, a las regiones. Una prueba de singulares características, dadas las prisas del último momento para aprobar leyes que permanecieron en cómodo estado de  propuesta durmiente por años y que de pronto se ven vigorosamente sacudidas, y en la prisa terminan por aprobarse con cosas pendientes, no cualquier cosa, sino importantes cosas que han quedado en sectores más bien nebulosos.

Nunca ha sido fácil compartir o ceder poder, se requiere de mucha seguridad, de mucha confianza, seguridad que la cesión de poder no amenaza, sino fortalece la gestión y confianza en que los portadores de las nuevas responsabilidades estarán a la altura de las circunstancias y la seguridad que efectivamente será de ese modo.

Se agrega a estos requisitos, la cesión generosa de atributos. Es fácil entender que entregar fracciones de poder, quita de las manos de sus anteriores poseedores  algunas herramientas, pero también es cierto que se espera que las mismas herramientas sean utilizadas mejor, con más propiedad, por las manos nuevas, para atender problemas que nadie mejor entiende, al estar donde las cosas ocurren.

En medio de un clima de evidentes desconfianzas mutuas, será complejo el trazado de esta nueva carta de navegación, una situación que deja a las regiones con la clara oportunidad de demostrar que este nuevo esquema permitirá acercarse al crecimiento más armónico del país. Es una prueba, que aunque difícil, hay que enfrentar, aunque sea a regañadientes.

 

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