Opinión

Tiempos mejores, promesas incumplidas

Para comprender al PC, es especialmente importante destacar la discusión de sus ejes reivindicativos.

Por: Diario Concepción | 10 de Agosto 2019
Fotografía: Cedida

Jeanne Simon
Politóloga con M.A. y Ph.D. de la U. of Denver Profesora de Ciencia Política en la UdeC

El libro, Un Año de Gobierno de Piñera: Tiempos Mejores, Promesas incumplidas, publicado por Ical, es una colección de capítulos cortos que nos permite comprender la mirada actual del Partido Comunista de Chile post-dictadura y su perspectiva de los principales desafíos futuros según su proyecto país.

Así, el libro combina de manera interesante un análisis crítico del actual gobierno con un análisis más académico desde una visión izquierda y progresista. Incluye análisis basado tanto en el enfoque marxista como en enfoques más tradicionales. Es informativo e interesante sobre los principales eventos del primer año del gobierno.

Como estudiosa de la política chilena, y en especial el rol del Estado en relación a los derechos humanos en diversos territorios, el libro nos permite contemplar cuál será el rol del PC en las próximas elecciones, sus prioridades y sus posibles alianzas ideológicas y pragmáticas.

Un segundo aporte es el intento de generar diálogo entre un enfoque marxista del siglo XX con la sociedad política económica chilena del Siglo XXI. Aunque este aporte es menos logrado, sí el libro nos invita pensar sobre lo que necesitamos para transformar el país, y especialmente cómo fortalecer la capacidad de nuestro Estado ante el poder de las grandes empresas y empresarios.

El libro se organiza en dos secciones. La primera sección corresponde a “Papeles de Coyuntura y Tendencias”, un análisis casi mensual de las decisiones y acciones del gobierno. Es una mirada política buscando plantear una interpretación alternativa a los medios dominantes.

Para comprender al PC, es especialmente importante destacar la discusión de sus ejes reivindicativos. Nos indica que su lucha será enfocada al fortalecimiento del Estado en temas de derechos sociales y desarrollo económico. También la elaboración de una Nueva Constitución, la descentralización y los derechos de los pueblos indígenas. No obstante el aporte del libro, queda corto su análisis en visibilizar la necesidad de fortalecer el tejido social, la solidaridad entre la gente, el respeto mutuo en sus lugares de trabajo, elementos que siempre he apreciado del PC. Además, en la primera parte, no hay suficiente visibilización de los desafíos del cambio climático y tampoco los derechos asociados con género y las autonomías territoriales. Como consecuencia, quedé con la sensación de un partido que vive en Santiago pero no comprende bien las regiones.

En la segunda parte, los capítulos buscan entregar las bases para una discusión más fundamentada en temas que el PC considera estratégicos y así generar estrategias para responder a las expectativas y esperanzas de la sociedad chilena. No obstante, su análisis no siempre ofrece una visión distintiva más allá de los espacios comunes de la izquierda progresista del siglo XX. Por ejemplo, los dos capítulos que abordan el movimiento feminista nos informan sobre los eventos pero no hay un adecuado diálogo entre la teoría y lo que lograron las jóvenes y que esperan lograr en el futuro. Otros capítulos, por ejemplo sobre la niñez o sobre la inmigración también son informativos pero tampoco identifican los elementos estructurales que permitiría comprender los procesos detrás de estos desafíos.

De toda manera, cada capítulo nos exige afinar nuestras propias propuestas políticas. Y en especial destaco la introducción de temas importantes que requieren mayor discusión y reflexión como por ejemplo, la inmigración y las nuevas formas de desigualdad que puedan generar con la sociedad de conocimiento. Para poder abordar estos nuevos temas tan contingentes, se requiere avanzar y pensar de manera crítica y es claro que Ical tiene la capacidad de seguir aportando al debate.

En resumen, el libro nos invita pensar Chile desde una perspectiva izquierda y progresista con énfasis en los derechos sociales. Destaco el esfuerzo de hacerlo desde una perspectiva crítica pero les invito también de abrir la discusión a más voces que hablan desde el conocimiento construido en sus territorios y que fortalezcan el constante diálogo entre la academia y las decisiones políticas desde el conocimiento y un compromiso con la diversidad territorial.

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