Opinión

Reuniones fundacionales de la Universidad de Concepción

Por: Diario Concepción | 14 de Mayo 2019
Fotografía: UdeC

Todas las causas remotas y los hechos previo fundacionales de la Universidad de Concepción se precipitaron en 1917.

La primera reunión  propiamente  de vecinos que directamente consideró “la construcción del Hospital Clínico y la creación de una Universidad” fue la convocada por el doctor Virginio Gómez González y se efectuó en el Club Concepción el día sábado 17 de marzo de 1917, a la cual asistieron diecisiete personas.

Según allí expuso el doctor Gómez “…El espíritu de centralización comienza a desaparecer y si alguna ciudad de provincia se proyecta dotar a secciones universitarias, Concepción, por numerosas razones debe ser preferida a todas las demás…con tal objeto debe organizarse un Comité Provisorio”.

El acta íntegra de esta sesión se publicó en el Diario El Sur de Concepción, en la edición del 18 de marzo de 1917 y condujo a la sesión fundacional del viernes 23 de marzo de 1917,  celebrada a las 18 horas, en el  el Solar Municipal, ubicado enfrente a la Plaza de la Independencia.

A esta segunda y definitiva reunión, cuyo objeto expresado fue el  de “cambiar ideas acerca de la fundación de una Universidad en Concepción” concurrieron ochenta personas y aquí surgió el acuerdo de elegir a don  Enrique Molina, como Presidente del Comité Representativo y Ejecutivo. Era una persona prestigiosa por sí misma y por su condición de Rector del Liceo de Hombres. También su carácter de independiente, le permitía mediar entre los distintos grupos de opinión. Es indudable que las identidades profesionales, las adscripciones ideológicas, los orígenes penquistas y liceanos, así como las redes sociales y familiares, se entrecruzan en varios de ellos, de manera compleja e inseparable.

La primera etapa de la organización de la Universidad, iniciada en marzo de 1917, formalmente concluye el 14 de mayo de 1919, fecha en que legalmente se estableció  la primera universidad en regiones.

Las Actas Fundacionales generan varias conclusiones. Una de éstas es la de confirmar que hace un siglo no existía el agobiante centralismo de los tiempos presentes. En efecto, 27 de las otras ciudades de Chile Y también hubo fundadores procedentes de Madrid, Barcelona y Alemania. Considerando sus actividades hubo veintisiete abogados, diez eran médicos, cuatro integrantes de  gremios de artesanos y mutualistas, tres educadores. Hubo también  parlamentarios, intendentes  y alcaldes agricultores, escritores, científicos, agrónomos; periodistas, empleados públicos, sacerdotes, filántropos, comerciantes así como un farmacéutico, ingeniero, filósofo, arquitecto y un marino, todo lo cual demuestra lo transversal del espíritu fundacional universitario.

Igualmente, participaron las instituciones locales, las cuales integraban algunos fundadores, como la Orden Masónica, a la cual pertenecían veinticuatro  concurrentes. También, del Poder Judicial, de la Educación Pública, de la Iglesia Católica, de las Sociedades Locales y  gremiales.  Y también estuvieron los Cónsules sucesivos de España el destacado médico Luis Eberhard Chevalier y Bernardino Corral y Badía. 

De manera que, y resumiéndolo, en las asambleas fundacionales estuvo la sociedad entera del Concepción de antaño.

Se observará que en los primeros años se constata una importante ausencia: la de las mujeres de entonces. Si bien participaron en varias actividades no se les observa en lugares de participación directiva. Pero, no obstante,  sí estuvieron y muy presentes como sus primeras alumnas. Ya en la primera generación de la Carrera de Química y Farmacia se titularon 14 de ellas, la mayoría del curso; en el año 1923 se titularon tres dentistas y dos profesoras de inglés; incluso hubo profesoras en esta carrera, todo ello en tendencia apreciable hacia el avance. No obstante, debieron pasar 26 años para que una educadora, Corina Vargas de Medina   fuera elegida para el cargo de decano.

Ahora, en general, los fundadores completaron la obra de muchos precursores quienes, a través de los tiempos, y en distintos contextos históricos, fueron modelando el propósito pencopolitano de contar con una Universidad, que fue concretada en 1917.

 

Sergio Carrasco D. y Armando Cartes M.

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