Opinión

Cosas que pueden volver a aparecer

Por: Procopio | 15 de Marzo 2019

Para el chileno de a pie, lo que hay en Rapa Nui es un auténtico misterio, salvo las ideas generales de moais y manutaras, aderezadas últimamente con atractivas danzas étnicas de modernizada y turística coreografía. Lo que sí sabemos es del tremendo proceso de deterioro ambiental que sufrió la isla, aunque la investigación reciente prueba que los nativos hicieron todo lo posible para protegerla.

Las excavaciones indican que fueron alternando el trabajo agrícola en diversas áreas, para que el suelo se fuera recuperando, dentro de lo posible, sabían que el agua era poca, que trataron de ahorrar en el consumo de madera, pero estaban condenados a quedar casi sin nada. La buena nueva es que ahora van a devolverle un árbol perdido y considerado extinto; el Toromiro.

Georg Forster lo había descubierto en la isla durante el segundo viaje de Cook, que anduvo dando vueltas por allá en 1772. El arqueólogo Alfred Métraux había fotografiado en 1934 un último ejemplar, en el cráter Rano Kau, donde grandes peñascos lo protegían del ganado. Ese arbolito murió en 1960, quedando solamente unos pocos ejemplares desperdigados en unos pocos jardines botánicos y en jardines privados.

Macarena Gerding, investigadora de la Facultad de Agronomía de la UdeC, ha dado la feliz nueva del traslado de 80 especímenes de diez meses de vida, amorosamente cuidados y científicamente protegidos, de Toromiro, a Isla de Pascua.

Si prosperan estos arbolitos, se abre la puerta para hacer volver otras cosas perdidas, plantas desaparecidas, buenas costumbres olvidadas, en el pedir no hay engaño.

 

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