Opinión

El atractivo regalo envenenado

Por: Procopio | 02 de Febrero 2019

Los presentes griegos son los regalos que traen más problemas que beneficios, o son más una molestia que una ayuda, o son francamente peligros disfrazados de regalos. Se llaman así porque los aqueos, o sea, los griegos de entonces, en una maniobra tenebrosa de Odiseo, o sea, Ulises, simularon que se retiraban, aburridos de matar troyanos por diez años sin conseguir rendir la ciudad.

Los troyanos, al asomarse a los muros para seguir en la pelea de todos los días, vieron con asombro que las naves enemigas habían zarpado y que habían dejado de recuerdo un lindo y grandote caballo de madera, sin saber que estaba lleno de soldados profusamente armados. La leyenda es bonita, pero probablemente falsa, es muy difícil no sospechar que en el caballo hubiera gatos, en este caso griegos, encerrados. Pero en fin, así la cuenta Homero y no vamos a dudar de este historiador insigne a estas alturas del partido.

Ese fue el primer presente griego. Ha habido muchos de ahí para adelante, tomando las formas más diversas, pero con un factor común, muy atractivos en apariencia, pero, a corto o largo plazo, de muy alto costo para el que recibe el obsequio, han sido utilizados por milenios, con grandes posibilidades de funcionar, dejando pocos ganadores y muchísimos perdedores, se sigue haciendo, ya que sigue teniendo mucho éxito.

Ahora las cosas no están tan nítidas, es más difícil identificar el regalo griego, porque el envasado es de mayor sutileza, puede estar en los intercambios comerciales, en los aportes tecnológicos, incluso, en ofertas de puestos de confianza. El viejo Ulises sigue sonriendo.

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