Opinión

No pido mucho… sólo lo necesario

Por: Diario Concepción | 12 de Enero 2019
Fotografía: Diario Concepción

No me gusta este gobierno ni el anterior. Lamentablemente completaré 16 años molesto con quienes nos gobiernan. Reconozco ya lejanas simpatías por la Concertación, llena de luces, de sombras y de sus avances dentro de lo posible. Pero ahí había gente que recuperó la democracia, que estableció nuevos parámetros y que logró verdaderamente correr el cerco.

De lo más visible son los 16 años de alto crecimiento lo que disminuyó enormemente la pobreza logrando mejorar la calidad de vida como nunca antes y como muchos no quieren reconocer. Pero hubo avances en muchos asuntos que nos permitieron consolidar muchas instituciones para vivir tranquilos y pensar en un futuro mejor.

Pero en los últimos tres gobiernos, el asunto se transformó en una política liviana, de acuerdos pobres, afloraron la corrupción y las mentiras, y nos plagamos de buenas intenciones, pero de avances pírricos, donde muchos no logramos percibir para donde vamos. Hubo avances, lo reconozco, pero opacados por el desorden y la mala gestión.

Y creo que lo peor está por venir. La renovación no existe. Por un lado, una mezcla de jóvenes -y no tanto- con ideas muy apasionadas y gustadoras, pero anticuadas y que han demostrado un eterno fracaso, gastando valioso tiempo en definirse y soportarse; y por el otro, los que idealizan el mundo tipo regimiento.

Yo me quiero revelar a ese futuro.

Sólo pido tres cosas. Primero un gobierno maduro que termine (o que trate) con todos aquellos vicios que tanto molestan. No más empates rascas. No más contratar amigos y parientes. No más sueldos millonarios a gente que no lo merece. Más acción para terminar los abusos. Y luego concentrarse en plantear ideas y soluciones a los grandes problemas: salud, educación, delincuencia, empleo, pensiones y modernización del estado, pero con diseños y propuestas más audaces y así lograr los acuerdos en las leyes que permitan resolver esos 6 grandes temas reconociendo una sociedad distinta y más compleja.

Segundo: una oposición. Sí, sólo pido que exista oposición, hoy carente de líderes y propuestas para los problemas de verdad. Una que se convierta en real opción a competir por el poder con ideas novedosas y no empatando el pinochetismo con el allendismo.

Tercero. Un acuerdo país que nos muestre, al resto, a los comunes y corrientes mortales, hacia donde va la micro. En qué nos queremos convertir, que rol cumpliremos y como competiremos en este mundo que cambia y adquiere tecnologías a tasas crecientes muy superiores a los que somos capaces de absorber. ¡Yo quiero saber si Chile quiere participar de la carrera espacial! O como dice T. Friedman, como participaremos en las olimpiadas de la tecnología que hoy se están produciendo a diario. O saber si alguien está dispuesto a contarme un historia a ese nivel y que le podamos creer.

Y, por cierto, un acuerdo que de verdad devuelva el prestigio a la política, sin atajos, reconociendo que nuestro éxito futuro depende de tener instituciones firmes, serias e inclusivas. Ese acuerdo es hoy muy necesario, pero deben hacerlo los jóvenes sin esa careta de politiquería trasnochada.

No pido mucho. Sólo lo necesario.

Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

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