Opinión

Una manera de ser rico y famoso

Por: Procopio | 04 de Diciembre 2018

Sir Francis Drake, insigne asaltante de barcos y puertos,  pirata, o mejor, corsario, algo así como ladrón, pero con permiso, no contento con obtener fama y el favor de Isabel I de Inglaterra, su soberana, seguía obsesionado con los galeones del tesoro español, que no se aburrían de llevar oro y piedras preciosas del Nuevo Mundo, que funcionaba como el cuerno de la abundancia, excepto para los lugareños, que se quedaban apenas con lo puesto,

En septiembre de 1578 cruzó el estrecho de Magallanes y se internó en el Pacífico, con la esperanza de capturar barcos menos protegidos. A bordo de un barco pequeño, el Golden Hind, navegó hacia el norte atacando posesiones españolas en Chile y buques chicos. Algunos prisioneros le confesaron la existencia del  galeón Nuestra Señora de la Concepción, un barco cargado de oro y plata y  salió en su busca con el hambre viva

Al avistarlo y estar en inferioridad de condiciones, se sirvió de una treta muy utilizada por los piratas: camufló su barco como un lento mercante. Redujo la velocidad y esperó a que su objetivo se le acercara. El capitán español, sospechando en el último momento que eran piratas, les conminó a arriar las velas y rendirse, Drake respondió con una andanada de sus cañones que desarboló el palo de mesana de galeón y su gente lo abordó, protegida por una lluvia de disparos de mosquete.

El galeón rebosaba riquezas como nunca antes vieron ojos ingleses,  joyas y piedras preciosas, 14 cofres con reales de plata y oro, 80 libras de oro y 26 toneladas de plata sin acuñar, alrededor de 362.000 pesos declarados, más otros 40.000 pesos en contrabando, como reconoció el capitán español. En total, cientos de millones de euros actuales. Drake, feliz;  el que roba a un ladrón  tiene cien años de perdón.

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