Opinión

Los cuidadores de laboriosas abejas

Por: Procopio | 10 de Noviembre 2018

Un montón de abejas en el espejo de un automóvil, en una automotora, fue descrito como una experiencia alucinante, se describe como una atracción para el numeroso y respetable público, que miraban este movedizo y rumoroso espectáculo con una mezcla de susto, asco, curiosidad y admiración. Se trataba en efecto, ni más ni menos,  de un grupo de abejas que estaban de viaje.

Las abejas nada de lesas, saben muy bien cuando la densificación de su lugar de residencia se hace intolerable, a diferencia de sus contrapartes humanas, deciden salir en busca de un mejor destino, un lugar donde establecer una nueva colonia, así, la  formación de un enjambre supone la división natural de una colonia de abejas en que la que la abeja reina abandona su colmena de origen acompañada de un buen número de fieles obreras.

Como suele suceder en viajes largos, de destino incierto, se hace escalas donde buenamente se pueda, como pasó en este caso a eso de las 11:00 horas en la automotora ubicada en el sector de la Vega Monumental de Concepción.

A diferencia  de la quema de abejas, no hace mucho en Antofagasta, se solicitó ayuda en la Red Apícola de Chile, desde donde se envió a un apicultor de Hualqui para solucionar el problema. El experto llegó provisto de su armamentario y se llevó, feliz de la vida, a toda la colonia a trabajar por el bien del planeta, sin mayor escándalo  y libre de lesiones.

La colonia tendrá, sin duda alguna, un trato preferencial en manos del apicultor, quien sabe perfectamente bien el valor de sus nuevas protegidas, que no solo  colaboran al mercado de la miel,  sino a la producción frutícola como agentes de polinización. Una muestra excelente de cómo la inteligencia reemplaza eficazmente a los tontos del soplete.

PROCOPIO

Etiquetas