Opinión

Ahora te lo digo: sí, quería ser campeón

¿Y la UdeC es un equipazo? La mayoría dirá que no, porque la gente es de memoria corta. El que no reconoce lo bueno debería sacarse la venda.

Por: Paulo Inostroza | 05 de Noviembre 2018
Fotografía: Lukas Jara M.

Escribo esto poco después de ver a la UdeC recibiendo cuatro goles en Rancagua, con Luis Pedro Figueroa expulsado cuando más debía evitarlo. Con una mano desafortunada dentro del área y de puro “pollo” para quedar en desventaja. Con otra gran oportunidad para ser puntero y meterle presión a Católica, pero nada de eso.

Nueva derrota de visita, donde perdió los últimos seis partidos. ¡Seis seguidos y sigue segundo! Siete, si le metemos el último de Copa Chile. Y hay que ser claro: la UC probablemente sea campeón, pero no es un equipazo ni de cerca. De esos monarcas olvidables, sin muchos partidos para que el seguidor de Gorosito, Acosta y Medel recuerde mucho.

Si sale la “U”, peor. Lo haría con tres o cuatro partidos buenos de Soteldo, algo que dejó Pinilla, la vuelta de Espinoza y sería. Nada para dejarlo en un libro y revisarlo años después.

¿Y la UdeC es un equipazo? La mayoría dirá que no, porque la gente es de memoria corta y se queda con el cierre al debe y borra de un plumazo el campañón. Pero cosas para el recuerdo tiene.

Creo que esta UdeC será recordada por los cinco de atrás y lo bueno que siempre hicieron Camargo, Manríquez y Droguett en la zona media. El que no reconoce todo lo bueno que hay ahí debería sacarse la venda, la rabia y la envidia. Pero sí, es cierto que le faltó un goleador y que le ha costado un mundo encontrar los acompañantes ideales para esa base.

Con dos fechas por delante, tal vez Bozán nunca los encontró. Tal vez, algunos andaban bien, pero no a un nivel superlativo como los mencionados. Quizás, aunque no lo quieran, sí se extrañó a Meneses.

A la UdeC, por piezas y funcionamiento, le falta casi lo mismo que a la UC. Pero lo que sí tienen los cruzados y no tanto los penquistas es jerarquía. Es manejar partidos, aunque sea jugando feo. Es ganar ese duelo entre ambos, aunque sea por la mínima y sin muchos aplausos. Es perder contra el que “puedes perder” y no en Curicó. Y el hincha auricielo recuerda la época de Ronald Fuentes, ese partido que había que ganar con Calera y no se pudo y se frustra.

Pero no es que no quieran ganar, aunque no lo digan y el “Fantasma” les tire palos en la conferencia. Aquí todos quieren. Todos están bajoneados. Todos han tenido un fin de semana horrible. Hay muchos que soñaban ser campeones por primera vez. Hay otros que dan por hecho que nunca más tendrán una oportunidad para serlo. Caminan mirando el suelo, la lluvia les hace daño. Recuerdan la desconcentración en Antofagasta, el pase que dieron mal en Viña.

Sí, querían ser campeones. Y tal vez se estropeó por detalles, porque el rival hizo un poco más y por algún partido que se leyó de manera incorrecta. Pero no fue por ganas o por no quererlo. Era un sueño, de esos que uno imagina en la noche, cuando todo está en silencio.

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