Opinión

Testimonios del pasado remoto

Por: Procopio | 08 de Septiembre 2018

A las 13 horas del 24 de agosto del año 79, el monte Vesubio despertó de un letargo de 800 años. El volcán ubicado en el golfo de Nápoles, liberó cenizas y gases que, según cálculos científicos, se desplazaron a 161 kilómetros por hora y arrasaron con el pueblo romano de Pompeya y la mayoría de sus 20 mil habitantes, de paso sepultaron también el lujoso pueblo romano de Herculaneum.

Siglos después, en este último lugar se hallaron casi dos mil rollos de papiro carbonizados por las cenizas y que conforman la única biblioteca intacta del mundo clásico que se conoce. Fue un hallazgo extraordinario, ya que la mayoría de los textos de esa época que hoy se conocen provienen de copias reinterpretadas por decenas de redactores, no siempre calificados o prolijos,  a lo largo de los siglos.

Hoy, científicos están usando diversas tecnologías para reconstruir digitalmente los textos de estos deteriorados papiros, que podrían contener obras perdidas de Aristóteles, la poetisa Safo, filósofos de variado pelaje  y otros autores de la época, una especie de sueño febril de historiadores e intelectuales, que a estas alturas deben estar con el alma en un hilo a ver quién llega primero en busca de imperecedera fama e inédito conocimiento.

Antes se intentó leer ese material partiendo los rollos por la mitad y copiar todo lo que fuera legible y luego raspar cada capa en busca de textos. Cientos de rollos fueron destruidos en el proceso y desde entonces numerosos intentos de averiguar qué ocultan los demás han terminado con los frágiles rollos destrozados, el avance contemporáneo es aprovechar la tecnología del Diamond Light Source y hacer escaneos de tomografía computarizada, los que está en eso prometen pronto y futuro esplendor, Dios les oiga y el diablo se haga el sordo.

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