Opinión

El Gran Simón

Por: Diario Concepción | 11 de Abril 2018
Fotografía: Diario Concepción.

Víctor Bascur Anselmi
Periodista

En junio de 2012, Mauricio Rivas de El Sur, a propósito del Día del Padre, nos pidió buscar una historia de paternidad excepcional. Literalmente, un tipo que inspirara al resto a ser mejor persona, mejor viejo. Así llegamos a Álvaro Acuña Hormazábal, que junto a su esposa Carola Jiménez Bastías enfrentaban el cáncer pulmonar recientemente diagnosticado de su hijo Simón. Una batalla durísima en lo anímico y que la ley chilena hacía aún más difícil: papás que debían acompañar a su hijo en el tratamiento, pero sin una legislación que les permitiera ausentarse del trabajo para concentrarse en lo realmente importante.

De ahí en adelante hubo muchas peleas que Álvaro y Carola ganaron, y que nos contaron: un primer cáncer, llegar al Congreso a exponer su caso, alinear a varios parlamentarios, poner -junto a un grupo de 600 papás- el tema en medios de comunicación, reponer la discusión de un proyecto de ley que dormía desde 2008, etc.

Desde que tenía un año y cinco meses, Simón, el Gran Simón, como ellos lo llamaban, iba y venía del hospital junto a sus papás entre quimioterapias y radioterapias. Recuerdo que cuando entrevisté a Álvaro, la conversación se interrumpió varias veces por la dedicación incondicional a su hijo. En esa conversación me comentó sobre el amor de Simón por los trenes y que sabiendo que su hijo sentía dolor, y que él no podía evitarlo, sí podía hacer algo: acompañarlo, evitar que ese dolor se convirtiera en sufrimiento y que, para eso, necesitaba tiempo.

“Este proyecto no es popular. No es sensacionalista y “sólo” beneficia a 600 familias al año. Algo así como a 1200 votos, repartidos por todo Chile, lo que no implica ninguna elección segura en un distrito o comuna, ni mucho menos en el país. Claro que no. Ni la mitad del país entiende la importancia de esto, ni la mitad del país sabe lo que es sentir la impotencia que te da ver como tu hijo te mira pidiendo con sus ojos ayuda para que lo salves de ese tipo de verde que está haciéndolo dormir con una mascarilla en su nariz, cuando lo que él quiere es seguir jugando y viviendo. “No es de noche para dormir, aún no está oscuro”, decía Álvaro.

Cinco años después de esa entrevista a El Sur, Álvaro tuiteaba desde La Moneda la firma de la Ley Sanna, que crea un “seguro para el acompañamiento” que cubre a más de tres millones de padres y madres trabajadores, quienes podrán utilizarlo por 90 días corridos en el plazo de un año. Su pelea enfrentaba un logro mayor: un beneficio para los que vienen, para quienes deberán enfrentar lo que Álvaro y Carola enfrentaron sin ley. Una pelea generosa que dieron por el sufrimiento que otros padres podrán evitar.

Escribo sobre Álvaro porque acabo de ver un posteo de hace seis horas de la foto de su hijo y el texto que dice: “Te amo por siempre Gran Simón… Cuidaré de tu hermana y tu mamá como a ti te gustaba hacerlo”. Frente a la partida de un hijo, no hay consuelo posible, no hay palabra de aliento que palie el dolor. Sin embargo, sabemos la lucha de Simón y sus padres no fueron en vano. Gracias a ellos, otros Álvaro, otras Carola y otros Simón, podrán seguir luchando, aferrados y en familia, por la causa más importante de todas.

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