Opinión

Los micro fines de la Medicina

Por: Diario Concepción | 10 de Abril 2018
Fotografía: Diario Concepción.

Nicolás Saá Muñoz
Académico Facultad de Medicina UCSC

Mucha literatura se hace cargo (y en forma extraordinaria) sobre los fines de la Medicina. Desde grandes maestros filósofo-galenos hasta modernas instituciones sanitarias públicas y privadas que velan por el cumplimiento de programas enmarcados en acreditaciones periódicas en pos de mejoras en la “calidad de la salud”.

También los marcos curriculares de las Escuelas de Medicina, que forman futuros médicos, tratan de los fines del arte y el leiv motiv de la actividad médica. ¿Pero qué tanto de lo enseñado en grandes tratados, cátedras, o la práctica diaria del ejercicio queda grabado a fuego en las mentes y corazones de los futuros médicos?, ¿qué fin de la Medicina persiguen éstos?, ¿habrá realmente un fin particular, que se encarne diariamente, o todo queda en el “mundo de las ideas”? Sugeriré descartar toda idea preconcebida y establecer tabla rasa a los “grandes fines” enunciados hace ya 2500 años.

Imaginémonos, hipotéticamente, en una sala de pacientes de un hospital X. ¿Qué me lleva a ayudar a estas personas?, ¿qué me “mueve” a tratar de comprender su padecer y mejorar su vida? La respuesta es lo micro ante lo vago de lo macro, lo único, lo particular que es esa persona, de carne y hueso, presente en su materialidad, merecedora de todo cuidado, valiosa por el solo hecho de ser y de estar en ese momento particular, en definitiva su “dignidad”.

Es bueno saber de dónde vienen las palabras. Dignidad viene del latín dignitas, y esta de dignus (digno, merecedor) que también se traduce como valioso. Y sincrónicamente (ya que las casualidades son sospechosamente y sugerentemente no casuales) los verbos latinos docere (enseñar) y discere (aprender) al igual que dignitas provienen de la misma raíz indoeuropea dek que quiere decir “acción de tomar”.

Por lo tanto, estas tres palabras están ineludiblemente conectadas, entrelazadas en su origen: el imperativo de enseñar el cómo enaltecer la dignidad de la persona que sufre y la obligación de aprender cómo resguardar y hacer prevalecer la dignidad de nuestros pacientes, tomando acción en pos de mejorar su salud y calidad de vida, más allá de un concepto teórico, sino de un acto diario, que parte desde un simple saludo, el comunicar una mala noticia en forma criteriosa o el hecho de ser consumados estudiosos en la biología, anatomía, fisiología, farmacología y otros muchos temas que atañen a la Medicina como técnica y arte.

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