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Trump reveló su plan de obras públicas en momentos donde su actual infraestructura es calificada como "deficiente"

Por: Rodrigo Escobar - La Tercera | 14 de Febrero 2018
Fotografía: La Tercera

Dos semanas después de su discurso de la Unión, el pasado 30 de enero frente al Congreso (el Legislativo), el presidente estadounidense Donald Trump reveló su plan de infraestructura, donde solicitó al Congreso la autorización de US$ 200.000 millones en 10 años con los que pretende estimular avances por US$ 1,5 billones. Éstos serían pagados por los estados, localidades e inversionistas privados.

El programa remodelaría la forma en que el gobierno federal financia carreteras, puentes, ferrocarriles y otros proyectos de infraestructura. Por lo mismo, según funcionarios gubernamentales que citó la agencia británica Reuters, “muchos estadounidenses podrían enfrentar impuestos y tasas más altas”. Resulta ser, además, un presupuesto fiscal con el que Trump busca retomar su agenda en un año de elecciones legislativas, donde podría perder su mayoría en el poder Legislativo.

Ante los eventuales cambios, informó La Tercera, los expertos instaron a Washington a tomar precauciones para encarar el progresivo deterioro que podría sufrir la enorme red de obras. Sobre todo, después de que la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (Asce), en su informe cuadragesimal, calificara la infraestructura de Estados Unidos con una nota D+, o sea, que se encuentra en estado deficiente.

Carreteras, aviación, parques públicos, agua potable, energía, escuelas, desechos peligrosos, vías navegables interiores, diques y aguas residuales; son 10 de las categorías peor evaluadas por la Asce, que consideró un total de 16 aristas.

Algunos detalles del informe

– El 9,1% de los 614.387 de EE.UU. se reportaron como estructuralmente deficientes. Encima, cuatro de cada 10 tiene 50 o más años de uso.
– Una de cada cinco millas de pavimentos (1,6 de cada 8 kilómetros) está en malas condiciones y dos de cada cinco millas (3,2/8km) están congestionadas.
– De las 90.580 represas totales, 15.498 presenta un alto potencial de “peligro” debido a que fueron construidas hace 56 años.

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Dificultades por delante

Lo que resulta ser el segundo presupuesto fiscal que Trump presenta ante el Congreso estadounidense, podría reducir su capacidad de recaudación de impuestos. Esto último, según los analistas, debido a que Trump y los republicanos pretenden transferir los costos de infraestructura a los estados. En ese sentido, el último reporte de la ASCE propuso US$ 2 billones.

La propuesta del mandatario estadounidense, según la revista Pulso, no ofrece tantos fondos federales nuevos como los demócratas querían. Tampoco aborda directamente cómo el Gobierno federal conseguirá el presupuesto necesario. De todas formas, el Gobierno calificó la propuesta como un punto de partida para las negociaciones.

Con una mayoría de 51 a 49, los republicanos se enfrentan a una situación difícil, pues necesitarían sesenta votos 60 (de 100) para que el nuevo plan de infraestructura sea aprobado en el Senado. El apoyo de los demócratas resultará ser una pieza fundamental, sobre todo en el contexto de las elecciones parlamentarias de noviembre, donde el partido opositor intentaría tomar el control.

En relación con lo anterior, el Comité Nacional Demócrata recalcó que “el plan de Trump es sólo otro regalo para las corporaciones y gente adinerada a expensas de los trabajadores estadounidenses, y no aborda algunas de las necesidades más urgentes de infraestructura que enfrenta nuestro país”.

Este lunes, el Departamento del Tesoro, publicó el déficit presupuestario con el que Estados Unidos estrena un nuevo año fiscal, tras haber sobrepasado los gastos desde octubre hasta enero. Así, la brecha fiscal de Estados Unidos aumentó un 11% a US$175.700 millones, lo que se traduce como el mayor índice de deuda desde 2013.

El envejecimiento de la población, con el posterior aumento del gasto en atención médica y programas de jubilación, influirían a que el aumento de esta brecha continúe. Además, los recortes fiscales promulgados este año podrían reducir los ingresos en hasta US$1.500 millones en la próxima década. De acuerdo con ello, el director de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, mencionó que “con el tiempo” este déficit se reduciría gracias al crecimiento económico. No obstante, el pronóstico para 2019 prevé un aumento estimado de US$984.000 millones en el mismo déficit.

Cabe agregar que el nuevo programa de infraestructura incluye US$23.000 millones para mejorar la seguridad de sus fronteras y la inmigración, así como US$716.000 millones para programas nucleares, incluido el arsenal nuclear.

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