En el Biobío, las labores sin permisos, regulación o contratos escalaron a un 28%. Cada vez es más reiterativo encontrar a personas vendiendo de esta manera en la vía pública.
•La desocupación aumentó 0,8 puntos porcentuales y la informalidad subió dos puntos en un año en Biobío. Enseñanza e industria manufacturera incidieron en la caída del empleo.
•En las ferias, la necesidad de ingresos convive con disputas por espacios y permisos. El INE no identifica cuántos trabajadores informales son coleros.
La desocupación llegó al 10,7% en la Región del Biobío durante el trimestre junio-agosto de 2026, mientras la ocupación informal alcanzó el 27,9%, según el reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Las cifras del INE muestran un deterioro del mercado laboral que tiene una serie de expresiones relacionadas con la búsqueda de alternativas para la generación de ingresos.
Un ejemplo de todo esto es lo que ocurre en las ferias libres. Los llamados “coleros”, que se instalan sin permiso municipal en sectores de las ferias, forman parte de una realidad que combina la necesidad de sustento, las dificultades para acceder a empleos formales y las disputas por el espacio.
Sin embargo, la encuesta no identifica cuántos trabajadores informales pertenecen a este grupo ni permite atribuirles el aumento regional de la informalidad.
Según la Encuesta Nacional de Empleo, la desocupación aumentó 0,8 puntos porcentuales respecto del mismo trimestre de 2025.
Las personas desocupadas crecieron un 8%, mientras el total de ocupados disminuyó un 0,9%. Enseñanza e industria manufacturera fueron los sectores que más incidieron en esta reducción, con caídas de 10,9% y 8,3%, respectivamente.
Por categoría ocupacional, el retroceso se concentró principalmente en los asalariados formales, que disminuyeron un 3,5%, y en el personal de servicio doméstico, con una baja de 7,2%. Entre los hombres, la población ocupada cayó un 3,1%.
La tasa de participación se situó en 56,2% y la de ocupación en 50,2%, con descensos anuales de 0,4 y 0,8 puntos, respectivamente.
A su vez, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó un 1,4%. La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llegó al 21,2%, reflejando una dificultad de inserción laboral más amplia que la cesantía por sí sola.
La informalidad, en tanto, subió dos puntos porcentuales en un año. El número de ocupados informales creció un 6,6%, con incrementos de 12,7% entre las mujeres y de 1,5% entre los hombres.
Comercio, alojamiento y servicios de comidas incidieron especialmente en este resultado, con aumentos de 17,7% y 37% en sus ocupados informales. También contribuyeron los asalariados privados, que crecieron un 10,6% en esta condición.
En las ferias, la discusión enfrenta la necesidad de obtener ingresos con las condiciones de quienes cuentan con autorización para trabajar.
Paola Huenchuman, presidenta regional de las ferias libres del Biobío, cuestionó la instalación de vendedores sin permiso y describió conflictos por su ubicación en Lota.
“Ellos se instalan de forma ilegal, donde ellos quieran. Sin permiso de nadie”, sostuvo. Según la dirigenta, algunos se ubican delante de los puestos establecidos y no muestran interés en una eventual reubicación municipal, porque consideran que esos espacios les permiten vender más.
Huenchuman también atribuyó parte de la competencia a las diferencias de costos. “Venden más barato que nosotros porque no tienen ni un costo”, afirmó.
Se trata de la apreciación de la representante gremial, quien plantea que esta situación perjudica las ventas de los feriantes autorizados.
La dirigenta sitúa el crecimiento de estas actividades desde la emergencia sanitaria. “Esto empezó a incrementar desde la pandemia. La gente empezó a vender desde sus casas porque no podía salir”, recordó.
Su relato describe una trayectoria anterior al último boletín laboral, por lo que el fenómeno no puede explicarse únicamente por las cifras de este trimestre.
“Vendo ropa usada en la feria de Yobilo porque necesito tener un ingreso mientras busco trabajo en lo que estudié. Hay días en que vendo varias cosas y otros en que apenas junto para la comida y el pasaje. Con lo que sale voy aportando a la casa, pero nunca sé cuánto voy a ganar. Me gustaría tener un trabajo con contrato y un sueldo estable; por ahora, la feria me permite sostenerme”, señala Cristóbal Salazar, de 27 años y egresado de Comunicación Audiovisual.
Javier Sepúlveda, exseremi de Economía del Biobío, advirtió que las consecuencias económicas de la informalidad exceden el ámbito municipal.
A su juicio, el incumplimiento de obligaciones tributarias reduce los ingresos disponibles para financiar políticas públicas y mejorar el bienestar de la población.
La seremi del Trabajo y Previsión Social, Camila Álvarez, manifestó preocupación por el desempleo. “Son familias, son jóvenes, son mujeres que están esperando por una oportunidad de empleo”, señaló.
La autoridad destacó la incidencia positiva de la ocupación femenina y la vinculó con las políticas de género, las acciones del Sernameg y el Subsidio a la Contratación. También mencionó el proyecto de Sala Cuna Universal como una herramienta para ampliar oportunidades. Con todo, la desocupación femenina alcanzó el 11,1%, frente al 10,3% de los hombres, y la subutilización llegó al 23,7% entre las mujeres y al 19,1% entre los hombres.
Álvarez sostuvo que el subsidio busca promover contratos registrados, cotizaciones y seguridad social. Informó más de 3.700 postulaciones en el Biobío y más de 73.000 a nivel nacional, superando la meta inicial de 50.000.
Estas postulaciones no equivalen, por sí mismas, a empleos efectivamente creados.
Agregó que el plan Chile Despega anunció $91.000 millones adicionales para el subsidio, con foco territorial. Además, mencionó la agenda sobre flexibilidad y contratos por hora, que, según planteó, permitiría trasladar actividades informales hacia empleos con protección social.
El seremi de Economía, Christian Cifuentes, destacó la continuidad de los servicios profesionales y su exportación, junto con el aumento de la informalidad en el comercio y el turismo.
Aunque en su declaración describió una caída anual del desempleo, el boletín consigna un alza de 0,8 puntos.
Cifuentes señaló que el programa Capital Semilla Modo Empleo contempla 118 beneficiarios en el Biobío y un financiamiento de hasta $3 millones, con una ampliación de cupos.