Economía y Negocios

41 mil trabajadores de oficios se desempeñan en la informalidad en Biobío

Estos aprenden técnica por medio de la experiencia en talleres u otros espacios donde el conocimiento se obtiene mediante la observación y la repetición de tareas. Un problema constante es que no logran acreditar competencias, pese a que se estima que la certificación puede elevar hasta en un 25% sus salarios.

Por: Bruno Rozas Hinayado 25 de Septiembre 2026
Fotografía: Carolina Echagüe.
Lo que debes saber

•En Biobío, 41.791 artesanos y operarios de oficios trabajan de manera informal: representan el 42,2% de ese grupo ocupacional.

•Un estudio citado por ChileValora registró alzas de remuneraciones de 13% entre quienes solo pasaron por certificación y de 25% en un grupo que también incluyó capacitación. Esos resultados corresponden a instaladores eléctricos y de gas y no se pueden extrapolar a todos los oficios de la región.

En la Región del Biobío, 41.791 artesanos y operarios de oficios trabajan de manera informal. Estos representan el 42,2% de quienes se desempeñan en ese grupo ocupacional, casi 14 puntos sobre la tasa regional, según información del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Pero muchas veces, en el día a día, quienes aprendieron en obra o en un taller deben demostrar esa experiencia ante las empresas.

Es ahí donde la certificación de competencias busca cubrir esa brecha, abriendo una pregunta: ¿se traduce el reconocimiento en mejores sueldos y empleos con contrato?

El boletín del INE para abril-junio de 2026 contabilizó 201.997 personas ocupadas informales en Biobío, equivalentes al 28,3% del empleo regional.

Son 22.126 más que un año antes, un alza de 12,3%. El 70,7% trabaja en unidades de menos de cinco personas; entre quienes laboran por cuenta propia, la informalidad llega al 68%.

La experiencia frente al papel

Mauricio Alarcón, maestro eléctrico independiente de Coronel, aprendió trabajando con su padre. Hoy realiza instalaciones domiciliarias, con ingresos variables y sin un siguiente encargo asegurado.

“Puedo tener años de experiencia y clientes que recomiendan mi trabajo, pero cuando uno quiere entrar a una empresa le piden algún documento que demuestre lo que sabe. Ahí la experiencia de palabra muchas veces no alcanza”, relata.

Alarcón cree que una evaluación de sus conocimientos podría permitirle postular a proyectos más grandes y respaldar las habilidades adquiridas en terreno.

Sin embargo, espera resultados concretos. De ahí que comenta que “uno espera que la certificación sirva para optar a un contrato y no solamente para tener un diploma guardado”.

Andrés Oreña.

Añade que debería reflejarse en el sueldo si la persona demuestra que conoce las normas y puede trabajar de manera segura.

Una barrera similar describe Claudio Sepúlveda, soldador de Talcahuano. Comenzó como ayudante en un taller metalúrgico y aprendió observando a otros trabajadores; después hizo labores para pequeñas empresas y particulares.

La falta de acreditación, cuenta, ha restringido sus postulaciones a empleos formales. “A veces ni siquiera se llega a la prueba práctica, porque el primer filtro es presentar los documentos”, señala.

A su juicio, el impacto debe evaluarse en contratos e ingresos y no solo en el número de certificados entregados.

“Lo importante sería saber cuántas personas certificadas consiguieron un empleo formal y cuánto cambió su remuneración. Si las empresas siguen pagando lo mismo o contratando informalmente, el reconocimiento del oficio queda incompleto”, plantea.

Un estudio con alcances acotados

La vicepresidenta del directorio de ChileValora, Andrea Marchant, detalló que durante 2025 y 2026 se ha certificado a 3.378 personas en Biobío, de las cuales el 53% son mujeres.

Los perfiles incluyen manipulación de alimentos, cuidados primarios, instalaciones eléctricas y de gas, y gestión de inclusión laboral. La evaluación reconoce conocimientos adquiridos fuera de estudios formales.

Marchant destaca el trabajo de mesas sectoriales que reúnen a representantes del Estado, empleadores y trabajadores para definir competencias relevantes para cada actividad.

Desde su representación de los trabajadores en el directorio, dice haber impulsado la certificación regional mediante esos espacios. Esas cifras no indican cuántas consiguieron contrato o mejor sueldo en Biobío.

Como antecedente, Marchant cita un estudio de ChileValora sobre instaladores eléctricos y de gas, dos perfiles de alta demanda nacional.

Entre quienes solo pasaron por el proceso de certificación, las remuneraciones aumentaron en promedio un 13%; al considerar el conjunto de personas certificadas, incluidas aquellas que también recibieron capacitación, el aumento llegó al 25%.

En este último grupo, el empleo formal creció un 8% anual, equivalente a cerca de un mes adicional de cotizaciones previsionales durante el año posterior.

Los resultados corresponden a los oficios estudiados y no permiten proyectar esos porcentajes a todo trabajador informal de la región.

La demanda de las empresas

Rodrigo López, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Concepción, vincula la formación con la productividad del sector.

Señala que en julio subieron los costos de materiales como metales no ferrosos, cemento, pinturas y mezclas asfálticas.

Ante esas presiones, sostiene, las empresas necesitan mejorar su gestión, incorporar tecnología e industrializar procesos, además de contar con trabajadores especializados.

Según López, “un trabajador con mejor nivel formativo percibe un 26% más que otro que carece de competencias específicas o de un título profesional”.

El dirigente no presenta esa diferencia como efecto exclusivo de certificar un oficio: compara niveles de formación distintos. También recalca que la experiencia en obra y la formación pertinente se complementan, especialmente cuando comienzan temprano en la trayectoria laboral.

Esa demanda se extiende, agrega, desde oficios tradicionales hasta áreas como planificación digital de obras, operación de maquinaria, eficiencia energética, electricidad, climatización, logística, drones y mantenimiento. Su desarrollo requiere capacitación y puestos disponibles.

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