Este miércoles CAP S.A. confirmó que se encuentra negociando en forma “no exclusiva” con Aceros AZA S.A. un acuerdo para combinar parte de los activos siderúrgicos de Compañía Siderúrgica Huachipato S.A. (CSH) y las capacidades productivas de AZA.
De acuerdo a lo señalado al CMF, CAP puntualizó que el acuerdo que se está negociando se materializaría a través de un proceso de reorganización societaria para separar ciertos activos de la Siderúrgica Huachipato, de manera que ésta retenga aproximadamente el 20% de la superficie del complejo industrial y ciertos activos siderúrgicos e industriales, para enajenar las acciones que CAP mantiene en CSH.
Lejos de replicar el histórico modelo que operó durante más de siete décadas en la zona, la propuesta liderada por Aceros AZA plantea un cambio tecnológico radical. Mientras Huachipato basó su producción en la fundición de mineral de hierro virgen mediante altos hornos, el plan de la compradora apunta a instalar su exitoso sello de economía circular. Esto ya que, de acuerdo a la firma, sobre el 98% del acero que ocupan es reciclado.
Según detalló el gerente general de CAP, Nicolás Burr, el corazón del proyecto consiste en combinar los activos de Huachipato con las capacidades productivas de AZA para levantar una acería eléctrica. En términos sencillos, el nuevo polo industrial ya no dependería de combustibles fósiles ni de materias primas extractivas, sino del reciclaje de chatarra ferrosa procesada con energía 100% renovable.
El diseño de la transacción contempla que CAP retenga alrededor del 20% de la superficie del paño industrial de Talcahuano para potenciar otros proyectos portuarios, logísticos e inmobiliarios. El resto de los activos operativos de la siderúrgica se integrarán a la nueva estructura controlada por AZA.
¿Quién es el actor que busca asumir este desafío? Fundada originalmente en 1953, Aceros AZA dio un giro clave en la década de 1960 al especializarse en la fabricación de acero a partir de desechos metálicos. Hoy opera plantas en Colina y Renca, consolidándose como el mayor reciclador de chatarra del país y produciendo “acero verde” cuya huella de carbono se ubica entre las más bajas de la industria.
Uno de los últimos hitos en AZA fue la transformación en acero verde a un total de 22 mil 803 armas decomisadas, entregadas voluntariamente o dadas de baja por organismos del Estado, en el marco de una nueva edición del operativo anual de Destrucción de Armas, coordinado por la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN).