La anchoveta registra recuperación sostenida luego de casi una década de baja biomasa

12 de Marzo 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Fotografía: Cedida

Estudio del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) también analizó el comportamiento del recurso de la sardina.

La actividad pesquera de pequeños pelágicos, principalmente anchoveta y sardina se sitúa en el debate productivo en la Región del Biobío.

Las cifras recientes de desembarques, las proyecciones de captura para los próximos años y las condiciones oceanográficas asociadas al fenómeno de La Niña están configurando el escenario para una industria que sustenta parte de la economía marítima regional.

De acuerdo con antecedentes del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), durante 2024 en la Región del Biobío se desembarcaron 101 mil 876 toneladas de anchoveta y 81 mil 428 toneladas de sardina común.


En la zona operan cerca de 400 embarcaciones artesanales, además de flotas industriales y plantas procesadoras que dependen del comportamiento de estos recursos.

¿Cuándo es la temporada de estos recursos?


La temporada extractiva para ambos recursos comenzó oficialmente a la medianoche del 10 de marzo, cuando se dio inicio a la pesca artesanal de sardina común y anchoveta en las regiones de Ñuble y Biobío.

Durante los primeros 10 días la captura fue exclusiva para embarcaciones menores o iguales a 15 metros de eslora, tras lo cual se incorporó el resto de la flota de mayor tamaño.


En paralelo, equipos de fiscalización de Sernapesca se desplegaron en los principales puertos de la región, Talcahuano, Coronel, Lirquén y San Vicente, para supervisar el cumplimiento de las cuotas y certificar los desembarques.

La directora regional de Sernapesca en Biobío, Ana María Fernández, destacó el impacto económico que tiene la pesquería de pequeños pelágicos para la región.


Según explicó, “el aumento de las toneladas por Ley de Fraccionamiento para los recursos sardina común y anchoveta en la región del Biobío tiene efectos muy relevantes en la economía, principalmente para el sector artesanal, al significar un aumento en la actividad productiva y mayores ingresos para pescadoras y pescadores artesanales”.

Crecimiento de capturas


El crecimiento de las capturas también implica mayores desafíos de fiscalización. “Esto exige un sistema robusto de control, considerando que en esta actividad participan cerca de 400 embarcaciones artesanales durante más de cuatro meses de operación, dando cobertura al control de cuota asignada, la certificación de desembarque, trazabilidad y la fiscalización en zonas de pesca, en coordinación con la Autoridad Marítima”, señaló Fernández.

El contexto productivo actual se vincula directamente con la evolución del recurso en el mar. El informe técnico “Estatus y Posibilidades de Explotación Biológicamente Sustentables de Anchoveta, Región de Valparaíso a la Región de Los Lagos, año 2025”, elaborado por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), indica que la especie ha experimentado una recuperación significativa tras más de una década compleja para la pesquería.


Entre 2009 y 2017 el stock de anchoveta en la zona centro-sur fue catalogado en condición de agotamiento, producto de bajos niveles de reclutamiento y de una caída en la biomasa disponible.

Sin embargo, desde 2017 comenzó una recuperación sostenida que permitió estabilizar el recurso. Actualmente el informe sostiene que la anchoveta centro-sur se mantiene en condición de plena explotación, con niveles de biomasa que superan los parámetros utilizados para el rendimiento máximo sostenible.


Las estimaciones más recientes señalaron que la biomasa total del recurso para el período 2024-2025 alcanzó, aproximadamente, las 858 mil toneladas, mientras que la biomasa desovante, la fracción reproductiva, se situó cerca de 582 mil toneladas.

No obstante, las capturas efectivas han sido menores a las proyectadas por los modelos científicos. Durante el año biológico 2024-2025 se registraron alrededor de 126 mil toneladas, bastante por debajo de las proyecciones iniciales que estimaban desembarques cercanos a las 250 mil toneladas durante el primer semestre de 2025.


Las proyecciones del propio informe sugieren que para los próximos años los niveles de captura deberían ajustarse para mantener la sustentabilidad del recurso. En ese contexto, la Captura Biológicamente Aceptable para 2025 se debería haber ubicado en un rango aproximado entre 102 mil y 155 mil toneladas, dependiendo de los distintos escenarios considerados por el modelo científico.

Carolina Echagüe.


Preocupación de la pesca artesanal

Mientras los datos técnicos apuntan a una recuperación del recurso, en el mundo pesquero existe preocupación por la forma en que se gestionan las cuotas y la relación real entre sardina y anchoveta en el mar.


Pedro Martínez, presidente de la Asociación Gremial de Armadores Artesanales Históricos (ARHISPEL BIOBIO), afirmó que “efectivamente este año se ve una presencia de recursos en mayor medida. También ha sido porque hemos ido trabajando en las vedas dinámicas y las vedas voluntarias por ya tres años consecutivos”.

El dirigente añadió que las propias organizaciones de pescadores han optado por evitar capturar ejemplares de baja talla para favorecer la recuperación del recurso.


A su juicio, este enfoque ha permitido que los peces alcancen tamaños mayores y generen mejores retornos económicos para el sector.

“A nosotros no nos interesa acarrear volumen, nos interesa acarrear calidad, y al hacerlo tenemos un mayor valor del producto y la industria saca mejores réditos”, sostuvo.


Respecto al impacto de las condiciones oceanográficas, el dirigente se refirió al fenómeno de La Niña y sus posibles efectos en el comportamiento de las especies.

La corriente de La Niña, nosotros como Biobío no nos ha pegado, viene del lado norte, trae aguas completamente elevadas, así que esperemos que se vaya retirando hacia el océano y no por las costas, ya que ahí sería un desastre y los recursos desaparezcan”, advirtió.


El dirigente también señaló que en la actual temporada se han observado ejemplares de mayor tamaño que el año anterior. Según detalló, en el caso de la anchoveta las capturas han alcanzado tallas cercanas a los 10 a 11 centímetros, mientras que en sardina se han registrado ejemplares de alrededor de 9 centímetros, lo que, a su juicio, refleja resultados positivos en la recuperación del recurso.

No todos en el sector comparten completamente la lectura de los informes científicos. Omar Bustos, armador de la lancha pesquera Don Beto V, sostiene que la relación entre sardina y anchoveta observada en el mar no siempre coincide con lo que señalan los estudios técnicos.


Según el armador, durante el inicio de la temporada pasada la relación real entre especies fue muy distinta. “Lo que nos encontramos en el mar era una relación de 80% de sardinas y 20% de anchoas. En algunos desembarques tuvimos hasta el 100% de sardinas y 0% de anchovetas”, relató.

Bustos explicó que esta diferencia genera dificultades operativas para la flota, especialmente cuando las cuotas de captura están separadas por especie. En ese escenario, los pescadores se ven obligados a descartar parte de la captura cuando ya han completado la cuota de una de ellas.


“El problema es que los peces andan juntos y no separados. Cuando no queda cuota de sardina tenemos que descartar, aunque los cardúmenes vengan mezclados”, sostuvo.

Por esa razón, el sector ha impulsado la aplicación de la llamada imputación conjunta, un mecanismo de administración que permite contabilizar en conjunto las cuotas de sardina y anchoveta. Este sistema busca evitar descartes y facilitar la operación pesquera cuando ambas especies aparecen mezcladas en los cardúmenes.