El pívot auricielo asumió un rol protagónico tras la baja por lesión de Stephen Maxwell, respaldado por su constancia en los entrenamientos y el roce adquirido en la selección chilena adulta.
En una exigente temporada de la Liga Nacional y con la misión de sostener la racha ganadora del Campanil, Sebastián Pereira vive uno de sus momentos de mayor regularidad con la camiseta de Basket UdeC. Tras la sensible ausencia por lesión del estadounidense Stephen Maxwell, el ala pívot dio un paso al frente en el esquema de Santiago Gómez, respondiendo con solidez y liderazgo bajo los tableros en las recientes victorias ante Puerto Montt y Puerto Varas.
Respecto a su positivo rendimiento individual y la madurez de su juego, el pívot auricielo señaló que “se han dado las cosas de buena forma, pero también tranquilo y pensando que esto viene de mucho más atrás, viene desde que llegué y me he mantenido entrenando, siempre haciendo un extra para tener la confianza cuando toquen los minutos, enfocado en estar tranquilo y hacerlo bien. Hay veces que funciona, hay veces que no, pero con la tranquilidad de que uno hace lo necesario para estar con confianza”.
La baja forzada de Maxwell abrió una vacante clave en la pintura que el jugador supo capitalizar con minutos de calidad. Sobre asumir esa responsabilidad ofensiva, Pereira afirmó que “como equipo fue difícil que Max se haya lesionado. Personalmente lo tomé como una oportunidad ya que quedó un espacio ahí dentro de la rotación y había que tomarlo, había más chances que otros días. Lo tomé de buena forma y las cosas salieron bien”.
Su evolución en el parqué también se alimenta del roce con la selección chilena adulta. Consultado sobre el impulso que significa vestir La Roja, Pereira destacó que “recién estoy empezando la selección adulta, pero sí, sin duda, es como un aire nuevo que te inspira, te motiva a competir más, ya que allá, por más que uno vaya a jugar en conjunto, trata de medirse con los más grandes del país. El hecho de estar, te hace pensar en a largo plazo ser una pieza importante y viceversa, estar allá también me obliga a ser un jugador importante. Es una competencia conmigo mismo que me gusta, me gusta esa sensación”.
En esa misma línea, al compartir vestuario con seleccionados que militan en ligas internacionales, Pereira indicó que “sirve, sirve mucho ese par de días como para tomar otro aire, otros jugadores que te ayudan al competir contigo y a subir tu nivel automáticamente”.
Con los desafíos inmediatos ante Español de Osorno en la Casa del Deporte y la visita a CD Valdivia en el horizonte, el gran presente de Pereira lo consolida como una pieza vital en el engranaje del Campanil.