Partió desde pequeña corriendo, pero el 2025 fue su año consagratorio. Javiera Sierra, alumna de Cuarto Medio del Colegio Amanecer, de Lomas Coloradas, es una de las figuras de mayor presente y proyección en el atletismo regional y esta temporada tendrá el calendario más duro de su vida. Para ella, solo significa más motivación.
La “Javi” cuenta que “partí a los 5 años con atletismo y muy de recreación. Corría una vez al mes y pasé por todos los deportes. Hice natación, patinaje artístico, básquetbol…. Y siempre volvía al atletismo”.
Repasa que “en el básquetbol me decían que tenía hartas condiciones, lo mismo que el patinaje, pero algo me gustaba más al correr. Me daba una felicidad que no encontraba en otra cosa”.
Fue creciendo y relata que “empecé más en serio a los 12 años con el profe Daniel Alarcón, en Coronel, fue quien me formó como atleta hasta los 14s. Después me entrenó el profesor Jorge Grosser. Mis distancias son los 1.500 y 3.000 metros. Siempre se me dieron mejor las distancias largas y mi entrenador vio rápidamente eso, lo mismo que mi papá, con quien entrenaba cuando chica”.
Detalla que “al principio claro que fuimos probando con 600, 800 metros. En este tipo de pruebas se necesita harta resistencia y velocidad, pero es de mucha capacidad mental. Como son tantas vueltas, una igual se puede ir desmotivando. Es la resistencia mental de aguantar tantas vueltas”.
Javiera explica que “siempre me gustaron los deportes individuales. Si me va mal, que pasa mucho, es solo mi responsabilidad y me ayuda a ser más autocrítica. A revisar siempre qué puedo mejorar y poder corregirlo. En un deporte colectivo, todos dependen de todos y en un resultado influyen cosas que no pasan solo por ti”.
Pero también valora del cariño, la compañía de sus pares. “En el atletismo una compite sola, pero nunca está sola. Te rodeas de mucha gente. En las competencias y los viajes se van repitiendo muchas personas y se generan relaciones muy bonitas. Hay chicas que son rivales en la pista y nos pillamos siempre. Somos amigas todas”.
¿Y cuándo notó que tenía condiciones? “Hay dos hitos importantes. A los 13 años clasifiqué a mi primer nacional y mi primer podio nacional. Ahí dije “chuta, puedo ser buena en esto”. El otro fue cuando tuve mi primera selección nacional a los 15 años. Ahí ya dije: esto es lo mío”.
Vivió un tremendo 2025 y señala que “el año pasado fui campeona nacional de Cross Country, que es la modalidad en cerros y tierra. Logré 3 medallas en los Juegos de la Araucanía, dos fueron de plata, y ahí compites con las argentinas, el nivel es fuerte. También me tocó ir a cuatro torneos internacionales, en Paraguay, Colombia y Perú”.
Y de vuelta hay que cumplir con las notas. “Es lo más complicado. Voy al colegio en la mañana, hay días que salgo a las cinco, después voy a entrenar y llego a mi casa a las ocho y media. Queda poco tiempo para entrenar. A veces viajo casi una semana, hay pruebas de cosas donde no estuve… Es bien complicado”.
Este fin de año debe dar la Paes y advirtió que “estoy viendo si entro de inmediato a estudiar o tomarme un año. Mi colegio me ha ayudado un montón entendiendo en lo que estoy, si no sería muy difícil llevarlo. Me gusta Derecho o algo relacionado con Ciencias Políticas. Nada que ver con el deporte”.
Pero sí hay algo que tiene muy claro. “Me gustaría correr toda mi vida, no podría vivir sin esto. Me gustaría transmitir ese estilo a mucha gente y, deportivamente, mi sueño es una medalla internacional. A largo plazo, como toda deportista, sueño con los Juegos Olímpicos. Este año será de mucha competencia y lo más cerca son los Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá. Eso es en abril”.