Huachipato viene de una dolorosa eliminación en la Libertadores y ahora solo le resta enfocarse en el torneo nacional, donde se mantiene en puestos de arriba y visitará el vertiginoso Limache.
La experiencia internacional de Huachipato este 2026 fue inesperadamente corta y con sabor amargo. Dos derrotas contra el Carabobo dejaron al acero peleando en un solo frente y esta tarde (18 horas) tendrá que volver a la liga local, demostrar que la Copa Libertadores ya es herida cerrada y hacer frente a un equipo que viene encendido, como es Limache.
El equipo dirigido por Víctor Rivero tiene 8 puntos, marcha invicto y arriba tiene a dos de las figuras más llamativas de este inicio de torneo: “Popín” Castro y el retornado Jean Meneses, que registran 3 goles cada uno en las 4 primeras fechas. Como locales derrotaron a los poderosos Colo Colo (3-1) y O”Higgins (2-1).
Del lado forastero, llega este Huachipato que en el torneo casero suma 3 triunfos consecutivos, pero perdió a quien venía siendo su máxima figura: Maxi Gutiérrez, recientemente vendido a Independiente de Argentina. El extremo había marcado 3 de los 7 goles en la actual campaña.
El técnico Jaime García apostará por el ya recuperado Cris Martínez para sumarse a la ofensiva que lidera el doble “9” compuesto por Altamirano y Rodríguez. A ellos se suma el buen nivel que viene mostrando Kevin Altez y un Ezequiel Cañete que ha mostrado chispazos de su talento en la zona media.
Limache se fundó recién el 2012 y es su segunda temporada en Primera División por lo que se ha topado muy pocas veces contra Huachipato. El año pasado, los de García ganaron ambos enfrentamientos.
De visita dio vuelta dos goles y festejó un notable 3-2 con gol de Torres y un doblete de Altamirano. En Talcahuano fue un avasallador 4-0 con tantos de Altamirano, Briceño, Gutiérrez y un autogol de Aguirre.
El 2025 también se vieron las caras en Copa Chile, en aquella inolvidable final en El Teniente donde un agónico acierto de Carlo Villanueva llevó la definición de penales. El acero se tituló campeón de la mano de un notable Odriozola bajo los palos. Aquello los llevó a la Libertadores, pero eso ya es historia pasada. Ahora hay que meterse de lleno a lo nuestro.