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MOTORES ‘19: Test drive Volkswagen Jetta GLI, lujo y deportividad

Por: Daniel Kuschel | 15 de Julio 2019
Fotografía: Volkswagen Chile

Era una promesa de Volkswagen que ya está en Chile. Pusimos a prueba el Jetta GLI que viene a agregar una versión más al sedán del segmento C de la marca de origen alemán, uno que entrega sensaciones de lujo y deportividad a la vez.

En términos de motorización, equipa una unidad TSI 2.0 litros turbo, que eroga 230 HP y 350 Nm de par. Lo anterior asociado a una caja DSG de siete marchas.

Un motor que es rápido, muy potente y a la vez eficiente, con una fuerza considerable en la salida de cero y una aceleración constante, ayudado por su la relación con su caja de velocidades que ya sabemos permite evitar que el motor vaya forzado.

Tiene cuatro modos de conducción, Normal, ECO, Individual y Sport, y en este último el cambio en el sonido del motor es notorio. Se muestra inmediatamente “más ronco” para dar una sensación de deportividad.

La rigidez de su chasis permite un gran comportamiento en curvas, con una suspensión (delantera McPherson y trasera multilink) que ofrece más aplomo que el Jetta normal. A eso suma una buena dirección, asistida en su manera justa. Todo lo hace de forma natural, por lo que es un auto que responde sin pelearle al conductor, como le gusta a algunos fanáticos de los deportivos.

En el uso en ciudad la suspensión deportiva no se nota tanto como en otros modelos que apuntan a ese segmento, copiando bien las calles irregulares del país. Así demuestra que su objetivo es lograr un equilibrio entre ambas performances.

Excelente línea

En lo estético mantiene la línea de la versión normal de calle, pero agrega detalles que le entregan una sensación de deportividad, como por ejemplo la línea roja que atraviesa todo el frontal y que se combina también con el logo GLI y entradas de aire más grandes en el parachoques.

A eso suma llantas, cálipers de frenos rojos, techo oscurecido, y en la parte trasera, doble escape cromado y un spoiler color de la carrocería, entre otras características. En el interior el sello deportivo que marca diferencias con la versión normal está en los pedales de aluminio y en las costuras rojas en asientos, palanca de cambios y volante, siendo este último además con fondo plano.

Uno de sus grandes atributos es su habitabilidad. El Jetta GLI mantiene amplias plazas tanto adelante como atrás y un maletero de gran capacidad. En términos de dimensiones es 5 mm más largo, 2 mm más entre los ejes y 15 mm más alto, que el Jetta normal, y más allá de que se construye en la plataforma MQB, el GLI es 83 kilos más pesado que el normal.

Otro punto que llama muchísimo la atención es su sistema de audio Beats con ocho parlantes, que da una sensación de alta fidelidad.

Incluye también asientos con diseño deportivo y más agarre lumbar, con ajustes eléctricos, memoria, calefacción y ventilación; luces LED, climatizador, sistema de infoentretenimiento con bluetooth y soporte para Apple CarPlay y Android Auto, tapiz de cuero sintético, cluster digital de 10,25 pulgadas, sistema de acceso keyless con botón de partida y sunroof, entre otros.

Y en términos de seguridad frenos de discos en las cuatro ruedas, con los delanteros ventilados; freno de mano eléctrico, sensores con cámara de retroceso, control crucero adaptativo, alerta de colisión frontal con freno de emergencia, asistente de tráfico cruzado, alerta de punto ciego, entre lo principal.

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