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Cómo fue el 2018 en el tenis y el tenis de mesa de Adesup

La disciplina, que tuvo encuentros muy intensos durante 2018, tuvo como gran campeón al equipo que dirigen Carlos Vega y Rodrigo Moraga. U. del Bío Bío se alzó como el mejor equipo en el tenis de mesa Adesup, aunque la deuda pendiente quedó a nivel nacional, donde la lucha cada vez se eleva y complica más.

Por: Carlos Campos | 04 de Febrero 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Aunque pareciera que es llegar, pararse frente a una mesa con la paleta y cruzar la pelota al otro lado de la malla, el tenis de mesa no es un deporte tan fácil como parece.

Claro, en la práctica es así y no se compite de otra manera, pero es una disciplina muy técnica y donde cada detalle, en el movimiento y los golpes, se notan y marcan muchas diferencias. “Nosotros tenemos que entender que el tenis de mesa es uno de los deportes más complejos, por lo que es muy difícil desarrollar  un campeón que nazca recién en el nivel universitario. Acá lo técnico y la destreza equivale a un 50% de la preparación total. Es un deporte que, al ser tan complejo, frustra muy rápido. No es llegar y pasar de un lado a otro una pelotita”, comentó el entrenador Rodrigo Moraga, que junto a Carlos Vega, adiestran al equipo de tenis de mesa de la UBB. Allí los competidores son Sebastián Cancino, Sergio Luhr, Diego Reyes y Diego Lagos, elenco que finalizó primero en 2018 a nivel Adesup.

“Nos fue bien. Tuvimos un año súper parejo y, en realidad, el nivel que se está viendo en Bío Bío ha sido impresionante, tanto en la UdeC, U. como en Santo Tomás y Andrés Bello, entre otras. Lo que cuesta más cuando estás arriba, sin duda es mantenerte, por lo que 2019 se viene difícil para nosotros. Vamos a ver cómo se mantendrá ahora en ambas regiones (Ñuble y Bío Bío) el mismo sello, nivel y calidad. Es un gran desafío que la universidad quiere tomar. Esperamos que este año sea próspero y con tan buenos resultados como 2018, donde sólo perdimos una fecha”, añadió el DT de la UBB.

Isidoro Valenzuela M.

Así jugaron

La modalidad de competencia en el año consta de cuatro fechas, donde juegan todos contra todos. Se disputan dos por semestre y es en las últimas donde todo se divide en grupos: A y B. En el primer sector se miden los “campeones” y en el otro quienes no cosecharon los mejores resultados.

“En el tenis de mesa se están buscando espacios que sean aptos para el deporte. En algunos hay poca luz y las mesas no son las mejores. La idea es implementar mucha mejor infraestructura. En lo competitivo fue un buen año. Hay chicos que estuvieron a nivel federado como Luhr, por ejemplo”, dijo Francisco Finschi, entrenador de la U. Andrés Bello y la U. Santo Tomás”,

Sí, tal como leyó. ¿No significa un problema para él y sus dirigidos el entrenar a dos casas de estudios al mismo tiempo? “No, para nada. No tengo problemas. Cuando juegan entre ellos, solamente doy un paso al lado. Son todos compañeros que desde muy chicos se han formado conmigo. Trabajé varios años en Huachipato también y después a nivel universitario varios tomaron distintos caminos, pero siguieron jugando”, aclaró Finschi, que tiene  descendencia en la disciplina.

“No es porque sea mi hijo, pero él (Diego) fue seleccionado nacional en los Juegos Panamericanos en Brasil y uno de los importantes y más destacados. Salió tercero por equipos en la Unab, pero en individuales fue el único que clasificó, el resto son todos de Santiago. Allá en Brasil le fue muy bien”, aseguró su padre Francisco, sobre su hijo que pasó a quinto año de enfermería.

Carolina Echagüe M.

Se puede mejorar

Un análisis no tan positivo, pero que va más allá y da para pensar en la proyección de los deportistas, es el que realizó Marco Gómez, DT de la U. de Concepción.

El entrenador se desligó un poco  de la competencia Adesup. “No nos fue tan bien como antes, por lo que el balance no es tan positivo en cuanto a resultados. Otras universidades se han potenciado, pero las de regiones no”, aseguró Gómez.

El técnico del Campanil apunta principalmente a la competencia nacional. “Muchos alumnos de buen nivel en enseñanza media a nivel de puntaje se van a Santiago a estudiar. A veces preparas y desarrollas a muchos alumnos acá, pero se van a la capital y luego son tus rivales. Hay universidades donde, aunque tu no vayas en todo el año a la carrera a estudiar, por el hecho de representar a esa casa de estudios en los torneos, ellos ya se dan por pagados. Habría que regular eso y los alumnos deberían estar, a lo menos, dos años en sus carreras antes de representar a ciertas universidades. Hay muchos que juegan un año por la Unab y otro en la Usach, por ejemplo. Es una mala práctica donde, por el hecho de ganar algo, están dispuestos a sacrificar la calidad de la actividad”.

Gómez añadió que “llevo 40 años en esto y he visto pasar a cientos de grandes alumnos-deportistas como Felipe Olivares, Paulina Vega, Matías Contreras, Alejandro Rodríguez, entre otros. La brecha se hace cada vez más grande entre quienes compiten y participan. Hay una dama cada 10 o 20 varones. En Temuco, por ejemplo, ponen tres damas, pero por cumplir, que ni siquiera saben sacar. Competimos contra Santiago y allá es intenso todo. Las regiones están cada vez más despotenciadas. Son ciclos y cada vez estamos más en desventaja”.

Precisamente, en relación a la participación de los estudiantes a nivel universitario en el tenis de mesa, Rodrigo Moraga sentenció que “cuesta encontrar deportistas que han estado jugando toda su infancia y a nivel escolar. Los más top se van a Santiago, porque está el CEO. Esperemos que para el sur se logre desarrollar algo así, para poder mantener a nuestros deportistas. Esta es la generación de la intolerancia, donde muchos no avanzan, dejan el deporte y se dedican a otra cosa”.

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