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Crisla Eriza y sus altos objetivos en el taekwondo

Por: Paulo Inostroza | 02 de Octubre 2017
Fotografía: IND

Lo que vivió hace poco en China es una experiencia que aun no sale de su cabeza. Tampoco quiere que eso suceda. “Imagínate lo que es un estadio lleno y con toda la gente aplaudiéndote, porque en esos países te reciben así. Hay una cultura deportiva que es increíble. Igual me puse un poco nerviosa. ¿Cómo no iba a ponerme nerviosa?”. Crisla Eriza, con solo 20 años, representó al país en la disciplina de taekwondo, pero en su vida diaria es estudiante de Enfermería en la Universidad del Bío Bío. Ahí ordena su tiempo y, bueno, también dedica buenos minutos a su pololeo que, desde hace poco, es a distancia.

La chillaneja comentó que “empecé a practicar el taekwondo a los 13 años porque era más o menos gordita. Necesitaba un deporte y mi papá me inculcó el gusto por las artes marciales. Cerca de mi casa había una academia, así que entré a probar y, de a poco, sentí que igual era buena. Había gente que me decía: ‘oye, tienes condiciones’. Casi sin querer empecé a tomarme el tema más en serio”.

Y recuerda perfectamente cuál fue el punto de inflexión en su carrera. Ese punto de la vida en qué te crees el cuento. “Tenía 15 años y, de alguna forma, entré en un torneo donde todos eran cinturón negro. En ese tiempo, yo era chica y tenía categoría cinturón verde. Estaban los más capos y les gané, todos me felicitaban y me di cuenta que podía pararme de igual a igual frente a cualquiera. Era 2012 y fue un momento importantísimo”.

Rumbo a Tai Pei

La clasificación a los Juegos Olímpicos Universitarios o Universiadadas 2017 no fue nada fácil. “Yo compito en la serie de menos 49 kilos y eran muchas las que competíamos por ese cupo nacional. Cuando gané, me emocioné…. Me corrieron mis lágrimas, aunque todavía no le tomaba el peso a lo que era viajar a China. Por el tae kwon do, me había tocado ir a Colombia y a Argentina hace un par de años, pero esto era otra cosa”.

Fue más de un día completo viajando en avión y cuando llegó a Tai Pei, el asombro total. Crisla cuenta que “realmente es como llegar a otro mundo. Un país hermoso, muy distinto y ya estando en ese tremendo gimnasio te das cuenta que estás compartiendo con las grandes exponentes del mundo. Solo potencias mundiales”.

Y solo alcanzó a disputar una contienda. Al respecto, repasa que “yo era la única representante de nuestra región y llegué sin ránking. Bueno, el cuadro lo hacen a partir de ese ránking y, por lo mismo, me tocó contra las que iban en la parte de arriba del cuadro, o sea, las mejores del mundo. Me tocó al tiro con una china, pero no creo que la diferencia era tanta. Más me pesaron los nervios”.

Pero más allá de ese resultado particular, rescata que “conocimos otra realidad, donde el público hace sentir a los extranjeros como si fuéramos estrellas. Eso es lindo. Además, allá había como 44 grados… ¡En mi vida me tocó tanto calor! Después de algo así, te queda el bichito. Lo único que quiero es seguir representando a Chile a nivel internacional. Es lo que más sueño en el deporte”.

Pausa y al aula

Crisla estudia Enfermería y advierte que “casi todos los que participan en los Juegos Olímpicos estudian carreras relacionadas con el deporte. Estudian Educación Física o alguna carrera que igual les permite estar ligados a lo que hacen. A mí me pasa todo lo contrario porque tengo que separar esos dos mundos. Enfermería es una carrera difícil y me significa harto tiempo de estudio. No es fácil llevar ambas cosas”.

Y más ahora que sus entrenamientos han cambiado. Ahora, son un poco más solitarios.

Pololeo hace cuatro años con Sebastián Navea, que también practica tae kwon do y hace cinco meses se fue a vivir a Santiago, a practicar ya en el Alto Rendimiento. Él ha sido súper importante porque admiro mucho lo que ha hecho y me motiva a superarme y entrenar día a día. Cuando estaba acá siempre estaba conmigo, me apoyaba harto y practicábamos juntos. Ahora eso cambió un poquito. Se echa de menos”.

Pero sigue trabajando con el entrenador de Sebastián. “A Daniel Godoy tengo mucho que agradecerle por su paciencia. De verdad, que conmigo ha tenido mucha paciencia. Él, Sebastián y mi familia son los que han apoyado y ayudado a que esté en esto. Sobre todo, mi mamá, que a veces me tiene que cambiar hasta las comidas porque tengo una competencia y no me puedo pasar de cierto peso. Ella es súper comprensiva y está siempre conmigo”.

¿Y la Universidad del Bío Bío Chillán? Crisla manifestó que “se han portado súper bien conmigo y siento que están orgullosos de lo que uno hace. Nunca me han hecho problemas por algún permiso cuando tengo que viajar y ahí me acomodo bien con el tema académico. Me gusta lo que hago y quiero seguir creciendo”.

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