La nueva entrega discográfica del músico penquista, tercera dentro de su emergente y promisoria carrera musical, se pasea entre el rap abstracto y las líricas directas desde un afán de experimentación e introspección. Disponible en las principales plataformas digitales de música.
Lo que partió como una investigación personal sobre la producción musical, desarrollando herramientas propias para crear pistas más complejas, terminó convirtiéndose en un disco completo, en el que la música y escritura convergen con la introspección. Es así como nace “Sucio y Desprolijo”, tercer larga duración del intérprete penquista Sharly M, quien sigue profundizando su crecimiento musical a través de un proceso de exploración sin un plan previo, donde su deseo de experimentar fue el motor principal del proceso creativo del nuevo material.
Esta entrega discográfica estreno, se desmarca de la línea del autoconocimiento que ya estaba presente en trabajos anteriores, y esta vez, a través de sus 15 tracks, propone una narrativa más amplia y propositiva. “Las letras dejan de centrarse únicamente en la experiencia personal para abrir espacio a relatos, observaciones y estímulos externos, transformados en reflexión poética”, explicó el artista.
Así el resultado es un disco que apuesta por la claridad emocional sin perder densidad simbólica, con pequeños elementos y detalles en la producción que ensalzan la narrativa. “Un álbum que se mueve entre el rap abstracto y el rap experimental, combinando estructuras líricas más clásicas con una producción marcada por el collage, el uso de samples y la superposición de capas”, señaló Sharly M, destacando además en el disco destacando la influencia de proyectos ligados al EDM y la electrónica experimental, que se reflejan en una propuesta que privilegia el proceso y la experiencia auditiva por sobre las fórmulas tradicionales.
La producción de “Sucio y Desprolijo” fue realizada en gran parte desde cero por el propio músico e incorpora reconocibles samples que hacen un guiño a la cultura popular nacional, tanto musicales como vocales, que refieren principalmente al cine, la literatura y la cotidianidad del país. A esto se suma un trabajo con instrumentos orgánicos, como bajos grabados en vivo, guitarras, saxofón y sesiones improvisadas, que aportan una dimensión más orgánica al disco. Varias de estas instancias dieron origen a colaboraciones que surgieron de manera espontánea, reforzando la esencia colectiva del proyecto. A su vez, todos los tracks que configuran el disco fueron grabados y registrados en MYNM.
A diferencia de trabajos anteriores como “Transmutaciones” (2023), este álbum busca una mayor coherencia interna. Aunque mantiene una lógica de creación sobre la marcha, existe un hilo conductor más claro, tanto en las temáticas como en las atmósferas, lo que permite entender el disco como un recorrido continuo y no sólo como una suma de canciones independientes.
“Más que una búsqueda de validación externa, este lanzamiento funciona como el resultado del camino recorrido hasta ahora. El proyecto se presenta como una nueva etapa creativa, donde el rap se cruza con otros lenguajes musicales, manteniendo su esencia”, cerró el músico local.