La iniciativa busca ampliar los perfiles habilitados para ejercer la dirección técnica de estos establecimientos. Desde la academia, el gremio y el estudiantado advierten que flexibilizar las exigencias podría comprometer la seguridad en la entrega de medicamentos.
•Rechazo a la iniciativa: Químicos farmacéuticos, estudiantes y académicos cuestionan el proyecto que busca permitir que otros profesionales y técnicos del área de la salud asuman la dirección técnica de farmacias.
•Debate por el acceso: La propuesta, que se encuentra en su primer trámite constitucional, busca facilitar la apertura de establecimientos, mientras el gremio advierte que no está garantizado que contribuya a reducir los precios de los medicamentos ni a mejorar la cobertura en zonas rurales.
La posibilidad de que las farmacias puedan funcionar bajo la dirección técnica de profesionales distintos de los químicos farmacéuticos motivó una movilización de trabajadores y estudiantes de la carrera de Química y Farmacia, quienes manifestaron su rechazo al proyecto de ley que busca modificar los requisitos para ejercer esa función.
La iniciativa impulsada por el diputado Diego Vergara (REP) junto a otros cinco parlamentarios, propone modificar el Código Sanitario para permitir que profesionales o técnicos de nivel superior del área de la salud, con formación específica en farmacología, dispensación de medicamentos, gestión farmacéutica y normativa sanitaria, también puedan asumir la dirección técnica de una farmacia.
Desde el gremio y la comunidad escolar cuestionan que esta modificación pueda debilitar la supervisión especializada en la entrega de medicamentos, particularmente en la revisión de recetas y la orientación a los pacientes.
Virna Figueroa, vicepresidenta del Colegio Regional de Químicos Farmacéuticos, sostuvo que la presencia de estos profesionales permite resguardar la seguridad de las personas que reciben tratamientos farmacológicos.
“Debiéramos aumentar, de hecho, nuestra cobertura a nivel nacional para evitar más gastos para la persona que tiene problemas de salud”, planteó.
La representante gremial advirtió que la revisión de las recetas constituye una instancia relevante para detectar eventuales errores de prescripción antes de que los medicamentos sean entregados a los pacientes.
En esa línea, Figueroa manifestó su preocupación por la posibilidad de que la dirección técnica quede a cargo de personas que no cuenten con la misma formación especializada. A su juicio, aquello podría disminuir las garantías de que los medicamentos sean dispensados en las dosis y condiciones correspondientes.
Desde el estudiantado también cuestionaron la iniciativa del diputado Vergara. Javiera Albornoz, delegada de Bienestar y Vinculación con el Medio del Centro de Alumnos de Química y Farmacia de la Universidad de Concepción, participó en la movilización como representante de la organización estudiantil.
La estudiante sostuvo que, si bien otros profesionales de la salud cuentan con conocimientos sobre medicamentos, la preparación de los químicos farmacéuticos responde a una formación especializada en esta materia.
Albornoz advirtió que una eventual modificación de los requisitos podría generar dificultades en la dispensación de fármacos y aumentar el riesgo de confusiones o intoxicaciones.
La estudiante también cuestionó que la flexibilización de los requisitos sea presentada como una solución para las dificultades de acceso a medicamentos en sectores rurales. En su opinión, permitir que otros profesionales asuman la dirección técnica no necesariamente se traduciría en una atención de mejor calidad para esas comunidades.
Asimismo, a través de una declaración pública, la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción también expresó su rechazo a iniciativa parlamentaria. La institución enfatizó que la farmacia es un centro de salud y no un comercio ordinario, argumentando que la dirección técnica de estos profesionales es indispensable para garantizar el uso seguro, efectivo y racional de los medicamentos, un rol especialmente crítico en zonas rurales donde constituyen un punto de acceso clave a la salud.
Al mismo tiempo, la facultad aclaró que reducir o eliminar esta exigencia no bajará los precios de los medicamentos, ya que sus costos dependen de factores de mercado y distribución, y advirtieron que priorizar criterios económicos sobre los sanitarios debilita la seguridad asistencial y la salud pública del país.
El proyecto de ley surge a partir de las dificultades que enfrentan algunas localidades para contar con establecimientos farmacéuticos.
Su autor sostiene que la exigencia de disponer de un químico farmacéutico durante el horario de funcionamiento puede elevar los costos operacionales y desincentivar la apertura de farmacias en sectores con menor demanda.
La propuesta busca ampliar el universo de profesionales habilitados para ejercer la dirección técnica y, con ello, facilitar la instalación de nuevos establecimientos y aumentar la competencia en el mercado.
Sin embargo, el Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile ha cuestionado que la iniciativa garantice una mayor cobertura o una reducción efectiva en los precios de los medicamentos. Entre las alternativas planteadas por el gremio se encuentran el fortalecimiento de las farmacias móviles y populares y la implementación de medidas que faciliten la presencia de profesionales en localidades aisladas.
El proyecto corresponde al Boletín N.º 18.719-11 y se encuentra en su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados.