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Replicando la experiencia de Valdivia: Biobío busca posicionarse como región de humedales

Especialistas advierten que la denominación no genera nuevas protecciones legales por sí sola y apuntan a la necesidad de avanzar en planificación y recursos para su conservación.

Por: Montserrat Serra Cárdenas 20 de Octubre 2026
Fotografía: Carolina Echagüe M.
Lo que debes saber

• La Red de Humedales del Biobío impulsa la iniciativa “Biobío, Región de Humedales” para visibilizar el valor ecológico, social y económico de estos ecosistemas y fortalecer la planificación territorial.

• Especialistas advierten que la denominación no crea nuevas categorías legales de protección ni modifica automáticamente las normas vigentes para los humedales.

• Investigadores y organizaciones plantean que la conservación efectiva requiere planes de manejo, recursos para restauración y mayor participación de municipios y comunidades.

Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

Reconocer el valor de los humedales del Biobío como parte de un sistema territorial, fortalecer su protección y promover una planificación que incorpore estos ecosistemas son algunos de los objetivos de la iniciativa “Biobío, Región de Humedales”, impulsada por la Red de Humedales del Biobío.

La propuesta busca posicionar la relevancia ecológica, social y cultural de estos ambientes, además de fomentar la articulación entre comunidades, organizaciones, academia e instituciones públicas.

Sin embargo, el alcance de este reconocimiento plantea una interrogante, ¿puede traducirse en nuevas herramientas de protección?

Jocelin Varela, presidenta de la Red de Humedales del Biobío, explicó que la campaña no apunta únicamente a promover un reconocimiento para las ciudades de la región, sino también a instalar el valor de estos ecosistemas y las oportunidades que ofrecen para el desarrollo territorial.

“Es una estrategia para posicionar el tema de los humedales y que nuestra región es rica en estos ecosistemas, lo cual puede tener muchas oportunidades, tanto en lo económico como en lo ambiental”, señaló.

En esa línea, Varela planteó que la iniciativa busca relevar la contribución de los humedales frente a la crisis climática, su importancia para el desarrollo de las ciudades y las posibilidades de impulsar actividades económicas vinculadas con la sustentabilidad.

La dirigente también destacó la necesidad de ampliar la participación de los distintos territorios de la región. Según explicó, los catastros de humedales elaborados por la organización han concentrado gran parte de sus antecedentes en el Concepción Metropolitano, por lo que el encuentro asociado a la campaña incorporó actividades previas en Arauco y Los Ángeles.

El propósito es fortalecer la articulación entre comunidades y organizaciones, identificar ecosistemas que podrían no estar considerados en los catastros existentes y generar información útil para la planificación territorial y la toma de decisiones.

Alcances del reconocimiento

Uno de los referentes de esta iniciativa es la experiencia de Valdivia, reconocida como Ciudad Humedal en el marco de la Convención Ramsar. Sin embargo, la posibilidad de impulsar un reconocimiento para el Biobío debe distinguirse de los mecanismos jurídicos que permiten proteger estos ecosistemas.

Óscar Reicher, abogado ambiental de la Universidad de Concepción (UdeC), aclaró que la expresión “Biobío, Región de Humedales” no corresponde actualmente a una nueva categoría jurídica de protección ni produce cambios automáticos en el régimen legal aplicable a estos espacios.

“No implica que todos ellos pasen a ser áreas protegidas, que se prohíban proyectos en su entorno o que se modifiquen inmediatamente los instrumentos de planificación territorial”, explicó.

El abogado indicó que la protección efectiva continúa dependiendo de las herramientas contempladas en la legislación vigente. Entre ellas se encuentra la Ley N°21.202, que establece mecanismos para el reconocimiento de humedales urbanos y contempla efectos en materia de planificación territorial y gestión municipal.

Asimismo, precisó que determinados proyectos o actividades susceptibles de generar impactos en humedales pueden ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), de acuerdo con las condiciones establecidas en la normativa, incluso en ciertos casos en que el ecosistema no haya sido declarado formalmente como humedal urbano.

Desde esa perspectiva, Reicher sostuvo que la iniciativa regional podría contribuir a generar respaldo político e institucional para avanzar en medidas de conservación, aunque ello requeriría acciones adicionales.

Desde la perspectiva territorial, Jorge Félez-Bernal, geógrafo e investigador del Departamento de Planificación Territorial y Sistemas Urbanos de la Facultad de Ciencias Ambientales y del Centro EULA Chile, valoró la posibilidad de reconocer al Biobío a partir de la presencia y distribución de sus humedales.

No obstante, el investigador coincidió en que la denominación regional no está incorporada como una categoría específica en las normas legales ni en los instrumentos de planificación territorial.

Por ello, planteó que parte de los esfuerzos deberían concentrarse en las iniciativas locales y en el rol de los municipios, mediante herramientas como ordenanzas orientadas al resguardo de estos ecosistemas.

Bernal también identificó oportunidades para vincular la conservación con actividades como el turismo y otras iniciativas productivas compatibles con la sustentabilidad. Para avanzar en esa dirección consideró necesario resolver las dificultades que enfrenta la gestión de los humedales.

“Las principales dificultades tienen que ver con la falta de recursos, sobre todo para poner en marcha planes de manejo y diferentes iniciativas e instrumentos que permitan resguardarlos y también restaurarlos”, sostuvo.

El Humedal Tubul-Raqui es el sistema de humedales costeros más grande de la Región del Biobío, ubicado en la comuna de Arauco (a unos 71 km al sur de Concepción | Foto por: Carolina Echagüe M.

El investigador distinguió entre establecer mecanismos para conservar los ecosistemas y desarrollar acciones de restauración en aquellos que ya presentan impactos. Indicó que ambas líneas requieren financiamiento y herramientas que permitan implementar medidas concretas.

También advirtió que la existencia de una figura de reconocimiento o de un polígono delimitado no garantiza por sí misma una gestión efectiva si no cuenta con un plan de manejo y los recursos necesarios para ejecutarlo.

Una preocupación que también planteó Varela. La presidenta de la Red de Humedales del Biobío sostuvo que, pese a los avances en materia de reconocimiento legal, persisten brechas en la gestión de estos espacios. Enfatizó que contar con una figura de protección no necesariamente significa que existan acciones suficientes para conservar el ecosistema.

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