La especie se distribuye principalmente en las zonas costeras de la región y también se encuentra en sectores cordilleranos. Expertos advierten que la tala de bosques y el cambio climático podrían afectar a los ejemplares.
• El copihue se distribuye principalmente en la zona costera del Biobío, aunque también crece en sectores cordilleranos y plantaciones forestales.
• La tala de bosques y el cambio climático podrían reducir sus poblaciones y restringir su presencia a zonas húmedas con mayor disponibilidad de agua.
• El Decreto 129 regula su extracción y comercialización. Expertos llaman a proteger los ejemplares naturales y evitar cortar sus flores.
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Durante septiembre, el copihue es una de las especies que adquiere especial protagonismo al ser un símbolo nacional. Esta enredadera, reconocida por sus flores generalmente rojas, se distribuye en la Región del Biobío principalmente en zonas costeras.
Así lo señaló el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) del Biobío. “Es una especie originaria de Chile que abunda naturalmente entre las regiones del Biobío y Los Lagos. También se encuentra en forma natural en la Región de Valparaíso y en el bosque relicto de Fray Jorge, en la Región de Coquimbo”, contaron.
Asimismo, el ingeniero forestal Dámaso Saavedra explicó que en la zona costera de la región es donde más hay copihues. “Es una planta que crecía naturalmente debajo del bosque nativo, pero que ahora también la encontramos entre plantaciones forestales”, señaló.
El especialista detalló que la transformación del territorio, producto de la sustitución de superficies de bosque nativo por plantaciones, permitió que el copihue se adaptara a estos nuevos ambientes. “Puede crecer ahí en plantaciones y bosque nativo, pero idealmente en las pequeñas quebradas que tienen las personas cerca de sus campos”, comentó Saavedra.
Entre las comunas donde se puede encontrar mencionó Santa Juana, Tomé, Penco, Talcahuano y Concepción, además de otras zonas costeras y cordilleranas de la región.
La humedad es uno de los factores fundamentales para el desarrollo de esta especie. De acuerdo con Saavedra, la intervención de los bosques puede afectar directamente las condiciones que necesita el copihue para crecer. “El copihue crece muy bien en zonas húmedas y está siendo afectado por la tala de los bosques nativos o también de las plantaciones”, explicó.
A esto se suma el cambio climático y el aumento de las temperaturas. Según el ingeniero forestal, todavía no se conocen completamente sus efectos sobre la especie, aunque advirtió que los ejemplares podrían comenzar a disminuir y quedar cada vez más restringidos a sectores donde exista mayor disponibilidad de agua.
“Lo más seguro es que las poblaciones que son abundantes en algunas comunas empiecen a disminuir. Después lo encontraremos solamente en las quebradas donde hay cursos de agua”, manifestó.
La extracción de la flor nacional se encuentra regulada por el Decreto 129 del Ministerio de Agricultura, que prohíbe el arranque, corte, transporte y comercialización de plantas y flores de copihue.
Por otro lado, la normativa permite el transporte, tenencia y comercialización de ejemplares provenientes de viveros o criaderos de plantas registrados en el SAG. En el caso de las copihueras naturales, la comercialización de sus flores está permitida previa inscripción ante el Servicio Agrícola y Ganadero.
Así lo confirmó Alejandra Retamal, propietaria del Vivero de Copihues Agua Tendida, en Rafael (Tomé). Allí se dedican exclusivamente a la reproducción y comercialización del copihue.
“Nosotros nos preocupamos solamente de reproducir y vender nuestra flor nacional, que es el copihue. Estamos establecidos desde 2018, con autorización del SAG, con quienes tenemos permanente comunicación”, expresó Retamal.
Para Dámaso Saavedra, la protección de los ejemplares que permanecen en los bosques es especialmente relevante, considerando además su condición de patrimonio natural y flor nacional.
Saavedra explicó que una de las dificultades para su conservación está en que las personas pueden encontrarse con ejemplares en flor durante sus recorridos por áreas naturales y decidir cortarlos sin conocer el tiempo que requiere la planta para reproducirse. “Un copihue, para que florezca, dé fruto y pueda reproducirse, demora alrededor de siete años y eso las personas no lo saben”, señaló.
Por ello, los especialistas mencionaron que durante estas Fiestas Patrias el llamado es a observar la flor nacional en su hábitat y evitar su extracción, especialmente de aquellos ejemplares que crecen de manera natural en bosques y quebradas de la región.